Dulce Utopía

Pasan días y te veo ahí sentada mujer,
rezando, sola y desesperada,
aguardando al Dios que de tanto desearle
conceda, que él sea tu verdad anhelada,
que no sea el engaño que todos conocen
implorando que no te mate la mentira más codiciada.

Eres la esperanza en latidos y carne viva
permaneces colgada de sus ojos azul cielo,
mira como su boca roja de gozarte te marchita
sigues aferrada con las uñas a su etéreo cuerpo,
tus mejillas van roceando la vida de tu brisa
bien sabes que amar a la mentira te arrastra al fuego.

Confusa, pretendes seguir por lo que no existe
ofreces ser su amor, eres el placer de su carne,
rijoso, su lujuria y fantasía contigo persiste
descarado de tu cuerpo aún tiene sed y hambre,
no importa si con mentira sola te heriste
dejas penetrarle su repulsivo sueño en tu sangre.

Él, la mentira de su boca te alimenta
disfrutas el dolor de su perfecto engaño,
abre tus alas y busca la realidad sedienta
no vuelvas a él así pase la eternidad de años
así agonices en el paso de la vida tan lenta,
pero ya no seas presa ciega a su mentira y daño.

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