Juego a medias.

Luego de pasear por el lugar del evento y no encontrar sitio donde poder jugar a gusto, cada quién se fue a su casa de campaña. “Ya será en otra ocasión. Descansa.” lo dijo mientras me acariciaba la cintura con su mano y solo logré responder un “No me toques… Ya sabes cómo estoy.” causando una sonrisa en sus labios y provocando más caricias en ese lugar. Finalmente lo despedí, me despidió. Yo estaba ya medio dormida en el camping cuando mi móvil sonó.

— No pues sí está como para que aquí acostado tu boca estuviera jugando.
— Deja de ponerme más mojada…
— Haha o qué?
— O voy y te saco y te quedas conmigo sentado jaja….
— Haha sentado menos quepo! Además tu mala suerte de ser blanca tu casa.
— Jajaja dejamos mi maleta en tu camping… Lo sé, blanca!
— Mmm.
— Me dan muchas ganas de meterte mano jaja.
— A mi más de que metas boca haha.
— Jajaja boquita también, créeme. Por cierto, aún me quedó un video. (:
— Me vas a dejar mal, mejor idea algo para que esa boquita trabaje :/
— El chiste es dejarte mal, así como yo lo estoy.
— Ponme mal solo si me lo va a quitar tu boca
— Seguro?…
— Si me lo vas a quitar, si. Y no se cómo planees eso :/
— Por eso lo estoy pensando hombre… Porque me dan unas ganas… Te meto a mi camping jaja…
— Haha pero no cabemos.
— Quieres intentar jaja xD ? Por tu culpa estoy mojando mi panty.
— Haha mi culpa, si yo ni estoy haciendo nada
— Aunque, es tuya.
— Pues sólo que quieras intentar. Pero qué número es? Cómo para ir e intentar meterme como sí fuera mía.
— […]
— Y segura que se puede hacer sí quiera el intento? Hahaha lo veo demasiado ajustado :/ A lado de mi camping roncan súper cabrón, como hasta para enmascarar el ruido :/ …..
— Jajajaja y sacar a tu compañero. Y yo te veo encima aunque sea para algo que me calme jaja, nu?
— Como? Ha
— Jajaja. Prometo hacer mi maleta más pequeñita y cabes
— Pues voy a dar la vuelta a ver qué se puede hacer.
— Jajajajaja buuuueno *u*
— Deja una orilla abierta para saber que no me equivoco de casa no? Haha.
— Jajajaja, esta bien!.

Me acosté de lado y estaba quedándome dormida cuando escuché como deslizaban el zipper y él entraba riéndose de ver tan pequeño el lugar. Tuve que moverme hasta dejarle sitio y le hice señas. Terminó acostado de lado, a mi derecha y mirándome. También le sonreí, y puse mi pie entre sus piernas, acariciando el notorio bulto que ahí se hallaba mientras sus manos recorrían mi cuerpo sobre la pijama de borreguito que traía.

Sus dedos se colaron en mi pantalón y panty hasta sentir la humedad de mi centro, los introdujo despacio para jugar un momento. No podía contener mis gemidos y él solo me miraba, reía y hacía un casi imperceptible “Shhhh” a cada momento que sus dedos entraban con más fuerza. Sentía cada vez más grande su erección contra mi pie, así que lo quité y le pedí que la sacara.

Su miembro en mi mano, lo acaricié despacio, necesitaba sentirlo todo y saber que lo tenía temporalmente para mí, solo para mí. Estábamos en una posición algo incómoda pero nada imposible, bajé mi pantalón y ropa interior hasta las rodillas y él no desperdició ni un segundo en colar sus dedos nuevamente en mi interior a un ritmo que mataba, fuerte y profundo. Su cuerpo se encimó al mío y penetró con más fuerza hasta hacerme doler y gemir, escondí un poquito mi rostro en la almohada mientras que con mis manos le agarraba del cuello y el cabello, respuesta automática a cada contracción en mi vientre y muslos.

— Te quiero adentro…
— No tengo con qué… Y creo que esto se moverá mucho.

Hice un puchero y me giré… Mi recompensa: me hizo correr luego de un rato en que se dedicó a chupar y morder mis senos, penetrarme con sus dedos tan fuerte y jugar en mi interior, lo mojé totalmente y gemí en su oído a todo momento.

Lo miré, su pene nuevamente en mi mano derecha, lo presioné y comencé a subir y bajar pero su mano me detuvo, la puso sobre la mía y me enseñó a masturbar, presionar más… Así continué, mis ojos en su rostro para observarle disfrutar, para observar cada gesto que hacía, sus gemidos discretos, sus ojos cerrados y a veces abiertos.

— ¿Así?
— Si, así… Mmm…

Aumenté el ritmo en mi mano mientras él se perdía ante mis ojos hasta sentir como vibraba y endurecía un poco más ensuciándome la piel del muslo y toda la mano, no me detuve hasta escucharle suspirar y notar su mirada en mí. Me excitó ver ese color blanco sobre mí, lo había hecho, masturbar a un chico hasta hacerle terminar.

— Despacio… Despacio, mujer.

Esto fue durante mi viaje.

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