Tengo que hablar.

“Siempre hay que contar desde el inicio.
El momento que recuerdo claramente fue la primera vez que me miraste directamente a los ojos acompañado de una sonrisa torcida, recorriste cada centímetro de mi cuerpo, de la cabeza a los pies y de los pies a la cabeza hasta mirarme otra vez a los ojos: sentí odio hacia ti, sentí rencor y yo te devolví una mirada fría y llena de repulsión. Dudo que lo notaras.
Cuando te busqué realmente necesitaba el favor, un compañero a la boda de mi mejor amigo… Pero nunca sucedió, no fuiste conmigo. En cambio las insinuaciones que hiciste, lo que decías, lo que provocabas, fue en ese instante en el que yo estaba intentando recuperar 5 años de mi vida. Era mucho tiempo, no? Y ahí estabas ofreciéndome la oportunidad de probar la vida real. Iba a negarme? No.
Me preguntaste -por qué yo?- y la única respuesta que podía darte era -esa atracción física que sentía por ti- y no sumarle que estaba desesperada por sentirme viva. A ti no te importaba el detrás de y a mi no me importaba el qué.
Creí que no lograría hacerlo contigo, tenía problemas morales pero preferí omitir eso y dejar que pesara lo mucho que me gustabas para no cambiar mi decision: vivir y sucedió. Obtuve lo que quise y sabía que ya no estaría encerrada destrozándome, sabía que ya no iba a volver con quién me dañaba y muy dentro de mí te estaba agradecida. Ya tenía la prueba de que yo era capaz de cambiar mi situación.
Tampoco esperaba algo contigo, solo buscaba disfrutar, salir, ser libre, quería emociones en mi vida. Y no lo esperaba por las circunstancias en que te conocí. Esa de la que se evitó hablar siempre y que tampoco hablaré ahora.
Me saltaré muchas cosas que contigo me lastimaron pero era parte de volverme fuerte y deshacerme de la sensibilidad, no quería sentirme culpable por dejar a quien me amaba entre mentiras y volver a caer en chantajes. El fin de mis actos era ser frívola.
No funcionó, no funcioné.
Después de un largo tiempo me percaté que me agradaba tu sonrisa y tu comodidad conmigo, como si fuera de siempre aunque no platicaba contigo, lo sé. Era más sencillo echarme a dormir, evitaba involucrarme más de la cuenta, no necesitaba saber de ti ni tú de mí. Ese era mi pensamiento. Tu pregunta sobre -si me dormía porque me aburría o porque realmente estaba cansada- ahora tiene respuesta: yo no quería charlar contigo. Me negaba a saber qué te gustaba más allá de lo que sirviera en el plano sexual. No quería interesarme en lo que hacías o dejabas de hacer. Solo quería ser consentida y hacer berrinches, y ser consentida otra vez.
Por eso casi nunca hablaba contigo. Me cerré y no entraste, creo.
Pero ahí estabas queriendo hablar, cosas triviales que me incomodaban, cosas extrañas que me frustraban, estabas rompiendo mi barrera y yo actuando extraño.
Si he seguido todo el juego últimamente es porque me gusta verte sonreír, sonreír mientras me follas o te hago berrinche, y porque cuando estoy ahí aunque no hable me siento libre, olvido el caos que tengo de vida. Es por eso que siempre te discuto sobre el tiempo, porque sólo quiero un poco más de paz antes de volver al desastre.
Sé que me gusta todo lo que hemos hecho, que me encanta provocar y ser juguetona, que puedo estar abierta a propuestas, a disfrutar más porque creo que lo convencional no me bastará si estoy con alguien que yo elijo. Comprendo esa parte de mí, lo que no comprendo es querer hacerlo con alguien a quien me enlace sentimentalmente. Lo intenté y me llamaron puta, como ya te había comentado, y eso que era virgen, no lo hubiera sido yo creo que me lanzaban una lista de sinónimos y derivados. En fin.
No sé si lo que comentaré es correcto o viable pero sabes cuantas veces he intentado acostarme con alguien luego de ti? Tres veces, dos ocasiones medio año después de conocerte y la tercera hace dos meses. Y nada, solo intenté y luego salí huyendo porque estaba incómoda, ya estaba acostumbrada a ti. Te ha subido el ego contándote eso? No sé, pero de igual manera me pareces frágil aunque no expreses lo que sientes.
La parte difícil viene ahora, en ser honesta conmigo y decirlo:

No sé si terminé enamorada, si me está apenas sucediendo o si solo es berrinche. No sé si tengo que decirte que tal vez quiero más y no vas a darmelo, que quiero más y no me detendré hasta tenerlo o, finalmente y como soy, decir gracias y salir huyendo para no conocer tu respuesta a la situación y evitarme pesares.

Solo puedo decir sin problemas que me gustas lo suficiente como para haber hecho todo lo que recuerdo haber dicho antes de conocerte que nunca haría. Y ahí estoy, provocándote todo lo que quieras pero temiendo que me conozcas demasiado… Miedo fue saber que ya me sabías el modo.
Qué se supone que hagamos ahora?”

Eso es lo que necesito decir para cerrar ciclos en mi vida, para pasar capítulo.

3 comentarios sobre “Tengo que hablar.

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  1. Uhmmm.
    Lo he leido en el metro con la gente dandome codazos para apartarme y aun asi me ha encantado.
    Cuando llegue al sosiego de mi casa y al calor de mi cama, volvere a leerlo para deleitarme otra vez con tus palabras.
    Mil besitos para disfrutarlos “ahora”

    Le gusta a 1 persona

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