Casi el final.

Lunes, 21 de diciembre de 2015.

Luego de jugar 4 veces… Hice berrinche de todas formas, reclamé y dije que ya no era divertido que yo hiciera tanto berrinche y me quejara siempre, le dije que ya no era divertido, que no sabía. El respondió preguntándome que si necesitaba detener esto, si tenia algún motivo, si quería que pasara menos.

– Quiero que pase más. Quiero más.
– Más? Ese más no puedo darte… O cómo?
– Cómo? – Su respuesta me confirmó lo que yo ya sabía, pero justo en ese momento solo me refería a la parte sexual… De cualquier manera sentí un hueco en mi estómago.
– Querer más o más de lo que hacemos?
– Uhm más de lo que hacemos, en la cama.
– Ah, ok. Pues eso es cuestión de tiempo y espacio nada más.
– Ok pero ash, yo invierto más tiempo en venir que lo que puedo estar aquí, me entiendes? Esa es mi queja, arrgh!
– Ok ok pero es que no sé qué más hacer…
– Está bien, ni siquiera debería reclamar, por eso ya no es divertido. Lo ves?
– Uhm y quieres que esto deje de pasar? Por algún motivo?
– Si… Bueno no, eso no quiero.
– Entonces?
– Olvídalo, no sé explicarme, ya, olvídalo.
– Dime, solo dime las cosas y ya.
– Lo intenté, ya intenté explicar.

Seguimos hablando, intenté explicar mi queja y berrinche, él intentó descifrar lo que yo decía… No conseguimos nada.

Hubo silencio, yo miraba a la calle y él se estaba quedando dormido, realmente lo había agotado con mis exigencias sexuales.

Todas las emociones comenzaron a manifestarse en mi interior, no tendría más con él que físico, mi vida estaba siendo un desastre y solo ahí tenía paz, entonces el problema era él, mis ojos se llenaron de lágrimas y luché por contenerme pero lo miré, él dormía tranquilo y eso estaba bien cuando de repente abrió sus ojos.

– Me abrazas? – mi voz fue ronca, rota, quebrada, así como yo.
– Si, ven acá. – se enderezó en el sillón y abrió sus brazos.

Ahí estaba abrazada a él, llorando sin consuelo porque nunca habría más.

– Qué pasa? Puedo ayudarte?

Solo se escuchaban mis sollozos. Se le oía la voz preocupada.

– Si soy yo el culpable de que estés así, perdón.

No pude responderle pronto pero logré susurrarle que no era su culpa. Entonces volvió a preguntar qué me pasaba y yo no sabía qué responderle.

– Es porque no puedo darte más de lo que solo hacemos? Es eso?
– Soy realista.
– Qué? No te escuché.
– Que en eso soy realista, eso no habría.

No dijo nada, yo seguí llorando y me abrazaba más.

No era tan malo como todo el mundo decía.

6 comentarios sobre “Casi el final.

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  1. De encuentro encontrado, en la casualidad de una agonía plástica que como juguete se retuerce en las llamas de la curiosidad infantil, donde el deseo solamente eres y serás tu, ahí firme e inane, sólo remanente a la espera de que nuestras vistas se crucen en la inmortalidad de lo imposible, mientras quemo tus naturales movimientos con el danzar de mis labios sobre tu piel.

    Siempre te abrazaré.

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