Tengo que hablar

Debería saber por donde empezar, pero no sé.

No estoy cansada de tener sexo contigo, simplemente me siento vacía y ya no quiero continuar mis días de esa manera tan frívola.

Ha sido agradable conocerte, esto sucedió cuando más lo necesitaba. Recuerdo que alguna vez te dije que eras como -un escape- y así ha sido, pero todo se gasta o deja de ser suficiente.

Quise entender ciertos comentarios incómodos sobre porqué  yo empecé a hablarte, esas ‘afirmaciones’ que hacían porque según te conocían, pero a algunos jamás les vi opinar como tú, con seguridad ¿Eso les molestaba? ¿Alguien que dice lo que piensa? Te lo dije, jamás vi lo que decías como queja.

Y al final nunca les entendí, porque te conocí y no eras lo que ellos comentaban; al contrario, a mi me hiciste sonreír y eso lo agradezco con el corazón. A mi me hiciste tener momentos de éxtasis y paz cuando sencillamente era lo que no existía en mi vida: podía dormir sin preocupación.

Te tomé cariño aunque nunca entablara conversación contigo, bastaba que sonrieras para saber lo diferente que resultabas a su mala descripción.

Eres un chico sorprendente, a mi me encantaste y te admiro, no abandones eso que ansías conseguir.  Otra cosa, duerme y come bien… Tu puerquecito bonito te lo agradecerá.

Gracias por todo lo que me diste y jamás te diste cuenta.

Lo que debo decirle, pronto.

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3 comentarios sobre “Tengo que hablar

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