Una nueva historia

Lo conocí cuando fui a bailar.

Era alto, delgado y podía sentir un torso ejercitado mientras le abrazaba para bailar. Su rostro era totalmente dulce y con facciones masculinas.

No, no pasamos la noche juntos. Salimos a tomar café y al cine, al siguiente día.

No hablamos hasta tres días después.

Estábamos en su departamento viendo películas hasta que me quedé dormida. Y entonces lo sentí moviéndose en la cama, un rato quieto y se acomodaba, quieto cinco minutos y volvía a girar.

— ¿Te sucede algo? ¿No puedes dormir? Me has despertado y noté que te mueves mucho.

— No lo sé.

— Creo que yo si sé…

Reí sin ser dulce, y me abracé completamente a él mientras sentía su boca tan delicada rozando mi cuello.

Solo tuvimos sexo una vez en toda la noche y lo que restó, durmió abrazado a mí, besando mi frente, mi espalda, mi cabello, mis manos.

Hubo algo que no entendí: ¿Las personas pueden enamorarse así de rápido? Y después recordé que yo quería hacer todo eso con aquel chico que nunca me correspondió desde el primer instante en que estuve entre sus brazos.

Pero aún así no lo entendía bien.


Y como resumen, ahora es mi novio porque me dijo que él no sabía si era buena idea presentarme como su amiga y después besarme. Tengo a alguien que me trata como princesa desde el primer día. No sé si pensar que es así de lindo solo porque quiere acostarse conmigo. Tengo mil dudas. ¿Yo, un novio?

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