Una mañana en Domingo

Me desperté repentinamente a las 7 de la mañana y giré sobre mi costado solo para encontrar su espalda morena medio cubierta por su cobija azul. Entonces suspiré intentando entender el peso de la decisión que había tomado, aceptar una relación.

No soy buena en eso y ya lo he descubierto en pocos días, demando atención y me molesto conmigo misma porque me ilusiono en creer que querrá venir a verme a pesar de tener una tarde ocupada…


Lo último que sucedió fue un jueves en el que definitivamente me sentía triste y con una fuerte carga de estrés por el proyecto que estaba realizando:

— Iré a caminar, no quiero ir al departamento y estar deprimida, prefiero distraerme.

— Ve con cuidado, yo vine a correr. ¿Puedo llamarte en cuanto termine esto y llegue a casa?

— Si, por favor. Quiero un abrazo.

— Te daré todos los que necesites.

Sonreí, eran las siete de la tarde y tenía la idea de que a las ocho y media o nueve estaríamos hablando un ratito, quería contarle sobre cómo me sentía, un poco de su voz con mal español me haría sentir muchísimo mejor.

Once de la noche.

“Iré a dormir, que mañana tengas un lindo día.” – Fue el mensaje que le envié.

Y recibí una respuesta a los dos minutos.

— Lo siento, princesa. ¿Cómo te fue?

— Un mal día, mucha presión en la oficina y publiqué información sensible, con errores. Así que eso me tiene con mucho estrés.

Me quedé dormida. Al despertar vi un mensaje que fue enviado como una y media de la madrugada. Hablé con él hasta el siguiente día por la tarde.

— Hola princesa. Ayer lo siento de verdad, es solo que después de correr asistí a una clase de box, después encontré a unos amigos y fuimos a cenar, después regresé a ducharme y cambiarme, y fuimos al bar de hip-hop.

Suspiré, le sonreí con tristeza y le dije que me alegraba de que hubiera disfrutado su día, después le ignoré. No quise saber más. Y no, no era malo que él hubiera pasado un buen día.

¿Estaba equivocada en sentirme aún más triste porque no tomó en serio mi comentario sobre necesitar un abrazo? ¿Al menos hablar? ¿Estoy mal en aún sentirme dolida por esa falta de atención?

Quiso saber qué me sucedía cuando nos vimos el viernes en la noche pero evité el tema, quiso saber qué me sucedía cuando salimos del bar y entonces intenté expresarme, y entre sollozos le dije “Yo solo necesitaba un abrazo ese día, pero no estabas. En realidad no quiero necesitar a nadie, no quiero necesitarte.”

Durmió abrazado a mi toda la noche, o lo que restaba de la madrugada después de regresar del bar.


Todo se resume a que no estoy lista y estoy ahí, sin embargo lo abracé y besé su espalda ese domingo por la mañana.

10314758_566330333466123_6516804434263656887_n.jpg

4 comentarios sobre “Una mañana en Domingo

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: