Amor exprés

Texto que reúne ideas vagas, mientras voy y vengo en pensamientos aleatorios de los últimos tres meses de mi vida:


Han pasado tres meses desde que te conocí.

Un 25 de marzo a la 1:30 de la madrugada y nunca creí en el amor a primera vista, y no, tú no fuiste la excepción.

“El amor a primera vista contigo no se dio”, porque me pareciste lo bastante atractivo y me surgió la idea de que serías perfecto para mi amiga. Mi hermana fue a buscarte y te dejó bailando con ella mientras yo intentaba enseñarle a bailar a tu lindo amigo coreano, muy tímido. Me divertí un rato, luego fui a bailar sola junto a la mesa y la botella de tequila.

Pasó al menos más de una hora cuando otra chica te robó para bailar y no parecías convencido pero tampoco mal acomodado… Y mi hermana se enfadó porque dijo “yo lo traje, se queda con nosotras”, y se metió en medio de la chica y tú, y bailó un par de minutos contigo hasta que la dejaste, me miraste y no dijiste muchas palabras mientras me tomabas de la mano para sacarme de detrás de la mesa.

— Ven aquí. Tú vas a salvarme de todas estas chicas.

Y yo no quería bailar con nadie, estaba siendo feliz detrás de la mesa bailando sola, cerrando los ojos y bailando como quien no sabe a qué hora se caerá de borracha feliz, sin embargo acepté mientras avanzaba hacia ti sin saber que la vida estaba preparando tremendo enredo para los dos.

Recuerdo que intentaste besarme y me negué, te aclaré que bailábamos nada más y que tus manos debían quedarse justo en mi cintura. Reíste y no volviste a intentar nada.

Me hablaste sobre lo que hacías en la ciudad, me interesó tal vez podía suceder algo… Pero era un poco diferente lo que platicamos que la idea de “una noche contigo” se me esfumó.

Entonces era yo borracha y feliz caminando a las casi 6 de la mañana hacia el departamento con mi hermana, mi amiga, tu amigo coreano y tú. Pero me acordaba yo del guapo alemán que no hacia más de un mes que había estado en mi cama. Después lo olvidé y me abracé de ti fingiendo tener frío.

“Qué más da” me dije a mi misma y entonces platicamos sobre salir a comer o cualquier otra cosa que se nos ocurriera en la ciudad ese día por la tarde.

Me enviaste un mensaje y ya estaba tan arrepentida de salir, que estuve a punto de cancelarte una hora antes pero lo pensé detenidamente y debía aprovechar las oportunidades de la vida (solo que desconocía lo que tomar esta oportunidad desencadenaría).

Entonces descubrí que no eras un patán con mala intención. Entonces descubrí que no eras un imbécil que con la intención de ligarme para una noche. Entonces descubrí que no eras un hombre vagando en indecisiones de su vida a sus apenas 24 años. Era una sorpresa descubrirte interesante y divertido, y admitir que en realidad eras muy guapo. Esa era nuestra primera cita, un abrazo cálido de tu parte y como no te permití besarme otra vez, reíste y besaste mi frente.

La segunda ocasión era ir a tu departamento a ver películas. Podía oler la mala intención y la impresión de la primera cita iba desvaneciéndose. Pero nada sucedió hasta que llegó la hora de dormir, estabas algo inquieto y girabas para un lado, girabas para el otro, quedabas boca abajo y volvías a suspirar mientras te acomodabas otra vez. Y mi mente dijo “¿Por qué no?”… Giré sobre mi costado izquierdo y me enredé en ti, supe encontrar tus labios para besar sin sentido, fue ese momento en el que tus manos se escurrieron en mi cuerpo siendo sutil, entendiendo que yo era la que rompía las reglas.

Me quité la ropa viendo como la tuya también desaparecía en medio de la oscuridad y un poco de la luz colándose por la ventana. Podía sentir un torso fuerte y ejercitado, unas manos grandes jugando con mis senos y algo bastante grande acariciando mi vientre.

Fue la primera vez que yo hacía las cosas delicadas, con dulzura, y en realidad mi piel estaba sufriendo de ansiedad e impaciencia, no sabía cómo manejar ese tipo de situación. Así fue como me vine mientras tu boca hacia jueguitos entre mis piernas, me sonrojé tanto.

Después de un par de días saliendo, viendo películas en tu departamento, coger de forma dulce… Decidimos intentarlo, parecía simple.

En ninguno de mis pobres planes de vida, le incluí la intención de enamorarme de ti,  un chico bueno, responsable, decidido, honesto, cariñoso, tenaz, persuasivo, minucioso, observador, con planes a corto, mediano y largo plazo en su vida, con metas fijas y ya trabajando arduamente para cumplirlas.

Descubrí que en tu plan tampoco estaba enamorarte de alguien, y te sucedió conmigo pero ambos sabíamos que había un final que no tiene forma de cambiarse, ni alargarse, ni evitarse, por mucho amor que pueda haber.

Continuar cada quien con su vida.


Aprendí mucho más en tres meses contigo, que en los años en que hice malas elecciones. No me arrepiento de haberte conocido, de haberme enamorado, no me arrepiento aunque ahora tengas que marcharte con un pedazo de mi corazón.

Con mucho, mucho amor, Candysh.

2 comentarios sobre “Amor exprés

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  1. El amor a primera vista es a veces algo que pasa a pesar nuestro. Hoy salgo con una chica que me dice “me gustas desde la primera vez que te vi”. Ella estaba en el colegio, yo fui a ese colegio a dar unos talleres de escritura. Ella tiene hoy 21, yo 41.

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