Un juego para tres – I

Casi todos los miembros de la RFA se habían reunido para celebrar que el pasado evento de caridad había sido un éxito, hacia un mes que todo había finalizado. La nueva y talentosa coordinadora MC, había preparado un sitio cómodo para cenar de forma casual, pero aún así permitiendo que su dulce novio Jumin llevara para compartir un par de los mejores vinos que tenía reservados, esa era la forma en que mostraba su aprecio hacía los miembros.

Se encontraban sentados en el suelo usando cojines pequeños, alrededor de la mesa mientras degustaban bocadillos y bebían vino, a excepción del pelirrojo que optaba por su bebida tan peculiar.

– ¿Saben si Zen ya habrá salido de su ensayo? – cuestionó Jaehee como siempre preocupándose por su actor favorito.
– No debe tardar, según el GPS que le instalé en la motocicleta, esta a unos 5 minutos…
– ¡Qué rayos, Seven! – le reclamó el rubio.
– ¿Yooo? Pero si desde aquella vez que se perdió todo un día porque el guapetón se durmió en el spa… ¡No, no! Otro susto como ese no le mete a mi querida Jaehee… ¿Verdad, señorita?
– ¡Ayyyy! No me molestes, ya.
– Bien, bien, calma muchachos… ¿Les parece si me ayudan a preparar el escenario para nuestra foto?
– ¡A la orden, daddy! – Saeyoung fue el primero en salir corriendo al patio.
– ¿Ah?… Olvídalo… Ya huyó – Jihyun dejó escapar una sonrisa.

Enseguida salieron de la habitación Yoosung, Jaehee seguido por Jihyun, los últimos dos eran MC y Jumin quienes se miraron entre ambos con ternura, él adoraba cada parte de su futura prometida; le tomó la mano y le dio un cálido beso en la palma.

– Adelante, querida… Iré en un momento más.
– Esta bien, amor… No tardes – antes de irse le regaló un beso en la frente al joven que le había robado el corazón y con quien compartía un secreto.

Pasados un par de minutos, la puerta de la habitación se abrió dejando ver una figura alta y esbelta con un porte sexy; el hombre se acomodó el cabello plateado y miró a todos lados solo para darse cuenta que su peor pesadilla era lo único que quedaba ahí.

– Ricachón… ¿Por qué estas solo? ¿Los demás? – le preguntó mientras tomaba asiento junto a él.
– Afuera. ¿Gustas una copa de vino? – comenzó a servir, no esperaría la respuesta.
– Si la cerveza se acabó…
– Es un exquisito vino de…
– ¡Ya, ya! No ocupas presumir, luego dirás que yo no sé de estas cosas y que solo pierdes el tiempo conmigo.

Jumin dejó escapar una risa amable, parecía que no tenía la intención de discutir con él, en cambio lo observó fijamente mientras degustaba el vino que le habían compartido.

– ¿Qué? ¿Tengo monos en la cara, idiota? – resopló, lo ignoraría.

Comenzaba a quitarse su abrigo blanco que solía lucir magníficamente, cuando el hombre de traje negro se le abalanzó, provocando que recargará su brazo izquierdo contra el suelo, ya que fue el único que alcanzó a sacar del abrigo.

Zen quedó congelado sin entender las acciones del nacido en cuna de oro, había perdido la inteligencia y le había atacado… Pero los ojos de Jumin parecían atrevidos, vio que nada tenía sentido en ese instante.

– ¡Eh, eh eh! ¡Qué haces imbécil! – fueron las únicas palabras que emitió su boca mientras lo tenía casi encima.

El joven de ojos oscuros se le acercó un poco más para poder apreciar cada expresión del rostro tallado por los mismos dioses, o eso solía decir el de cabellera plateada y su novia también.

– He decidido mostrarte mi interés, pues te jactas de ser el mejor amante, el hombre más guapo sobre la tierra, una belleza inexplicable… – le tomó la pierna izquierda para atraerlo un poco más – Tus declaraciones no tienen fundamento, careces de pruebas fiables y sueles dejarte llevar por tus sentimientos sin utilizar un pensamiento lógico ni haber analizado la situación.
– ¡Oye! Deja de molestarme destinado a CEO… – intentó alejarse pero Jumin lo había intimidado – esto no tiene pies ni cabeza… ¡Estas sufriendo un mal en tu cabecita de niño rico! ¡Suéltame!
– Puedes retirarte si es así… No pretendo retenerte contra tu voluntad.

Hyun podía sentir el aliento a vino caro sobre su rostro, se sonrojó ante la cercanía y el roce de su cuerpo contra el de Jumin.

– Heme aquí rendido ante el encanto de tu belleza y esa falta de madurez que sufres a diario ante mi presencia; es todo un honor.
– ¡Tú, idiota! Regresa a tus sentidos… Tú… Tú… MC…
– Shhh… Lo sé…

Los sensuales labios de Jumin se encargaron de silenciar a Hyun con suavidad hasta que fue aceptado por este para disfrutar en silencio un sabor a uva proveniente de la lengua que hurgaba su boca.

Había perdido la razón ante el excéntrico millonario, ahora entendía porque MC lo había elegido antes que a él .

¿Sería un secreto que Hyun guardaría?

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