Casi podría amarte

¿Hace cuánto tiempo que no le abro mi corazón a alguien por temor a salir lastimada?

Me detuve a contar los días desde la última vez que tuve valor y entregué todos mis sentimientos, todo mi tiempo, todo lo que poseía en espíritu y carne…

La última vez que me rompieron el corazón haciéndome sentir una carga, un problema extra, un ser que solo funcionaría de descanso para aquel personaje roto, tan roto que solo me usaría para repararse y se marcharía.

A estas alturas, un amor es por conveniencia, es un ganar-ganar, es un acuerdo en el que entregas lo mínimo y no es responsabilidad la felicidad del otro, es un complemento. Amar es un contrato con cláusulas estipuladas de forma clara, no se trata de lastimar sino de acompañar en el camino y ser soporte.

¿Estoy equivocada? ¿Debería entregarme sin pensarlo tanto?

Ya bebí suficiente café y el dolor de cabeza se hace presente, es hora de dormir y no despertar pronto, quiero hundirme en el colchón, envolverme en las cobijas…

Casi 4 a.m. … Casi podría amarte.

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