El amor corrupto – V

Terminada la cena se dirigieron a la cama tomados de la mano y caminando muy lento, pues Ray no quería hacer nada que pudiera asustar a su adorada debido a la voz que comenzaba a surgir dentro de su cabeza. Le ayudó a sentarse y colocando su dedo sobre los labios húmedos de la joven le indicó que no pronunciara ni una palabra, no quería ponerla en riesgo por si aquella personalidad se descontrolaba al escucharla una vez más. Solo necesitaba curarla y largarse de ahí lo más pronto posible, pues el sonido que emitían las cuerdas vocales de la bella mujer podía ser música y veneno de un instante a otro, quería evitar algún percance no importando que el precio fuera un silencio atroz.

Ella estaba sentada en la cama, él se encontraba de pie frente a ella. Acarició con delicadeza su cabello ondulado con la mano izquierda mientras con la otra sacó del bolsillo la pomada que hace poco consiguió de su habitación; así que luego de superar el desastre en la tina de baño solo se pudo oír un frasco siendo abierto del cual sus dedos tomarían el contenido y lo pondrían sobre las heridas frescas que aún tenía la dama.

La pequeña y débil MC… ¿Por qué te aferras a cuidarla?

Ray ignoró eso y deslizó los tirantes del camisón hacia los costados para dejar libre la piel tersa de los hombros mordidos, pero la prenda era ligeramente amplia que cayó en un solo movimiento hasta la diminuta cintura mostrando unos senos suaves que contrastaban con los pezones erectos y el precioso vientre; MC se sonrojó y se cubrió con las manos aunque de igual forma también debería poner un poco del medicamento sobre esa zona más tarde. El hombre tosió para disimular un poco su vergüenza ante la excitación de MC que le había permitido ver este suceso, sabía que debía concentrarse en atenderla, por lo que comenzó a dejar la sustancia viscosa sobre las primeras marcas en los hombros y deslizando sus fríos dedos hasta aquellas que habían sido dejadas cerca de las clavículas.

Le resultó una sensación tan deliciosa la piel erizada bajo sus dedos que suspiró de forma audible.

Esta piel me provoca un poco de asco al sentirla tibia, pero a ti parece excitarte. ¿Quieres cogértela, imbécil? Yo solo la muerdo por castigo y a veces por diversión, no me apetece tocarla más… Pero comienza a sorprenderme lo que estas pensando… Estás haciendo que se me antoje ponerla en cuatro, así como lo has imaginado, Ray.

El peliblanco alejó las manos del cuerpo femenino de forma brusca ante esa voz susurrando dentro de su cabeza, pero ella las tomó entre las suyas para tranquilizarlo y le dio un beso pequeño en el dorso a cada una. Era la manera en que la mujer le quería transmitir seguridad, decirle que nada sobre él le asustaba y continuaría a su lado incondicionalmente… Pero no lo conocía de verdad, Saeran solo había jugueteado con ella un poco aplastando su autoestima y mordiéndole por completo el cuerpo, a veces no le daba comida por largas horas al día, después olvidaba ser malo y la dejaba en paz.

– ¿Por qué no te sientas y hablas conmigo? Ray… Puedes decirme cualquier cosa, por favor. Tu corazón es amable, no permitas que se hunda…
– No necesitas saberlo, princesa, solo te causaría preocupación innecesaria.
– Yo quiero ayudarte, Ray…
¡Ilusa!
– Tú no estas bien, este lugar es terrible, te hacen daño…
¿Creíste que serías especial? ¿El amor de su vida? ¿No ves que quiere escapar?
– Mírame, Ray…
¿Se cree la niña de tus ojos?
– Detente, querida… – apretó las diminutas manos de la chica en un intento por apagar la voz aterciopelada que comenzaba a irritarlo.
– No lo haré, no hasta saber que puedes aceptar por completo que tu violencia no es más que una debilidad.

Ray cerró los ojos con fuerza como intentando tapar el paso a aquella niebla que despacio se le colaba entre los párpados y le acariciaba las pupilas, él no quería perder la conciencia mas la mujer no dejaba de repetir palabras amorosas que lo estaban sofocando…

La aventó sobre la cama obligándola a quedarse recostada, el rostro femenino estaba asustado, el rostro masculino mostraba lujuria. El cuerpo de piel blanca se deslizó hasta el mueble que contenía un cajón cerrado con llave, lo abrió despacio solo para sacar un extravagante collar con correa y una prenda hecha de hebras delgadas en cuero negro sintético, el disfraz favorito que debían usar las víctimas de Saeran.

Una sonrisa malévola se dibujó en los labios sensuales del hombre estando frente al cuerpo expuesto, la obligó a dejarse vestir por él mientras le recitaba una serie de palabras que causaban escalofríos.

Ese cobarde te mintió, es débil y no podrá protegerte de mí porque está escondido en algún rincón de esta cabeza. Tal vez para él representes una esperanza, pero yo me encargaré de que no la vea y de que tus ojos le muestren el asco que te provoca mirarnos…

La admiró en aquel traje de hebras negras que se enredaban en sus brazos, su cintura, enmarcaban sus pechos y apretaban sus muslos; le pareció una obra de arte digna de follarse hasta quedarse seco, ahora entendía porque Ray también tenía sueños húmedos provocados por este lindo juguetito. La giró para admirar su espalda y colocarla de rodillas sobre el colchón, era divina por donde quisiera verla y causaba que la sangre le hirviera, así que ajustó la correa en su mano izquierda y con la derecha le acariciaba la mejilla, acercó su cuerpo al de ella tan lento que sintiera la respiración sobre su cabello castaño.

Quiero saber qué tan fuerte es ese amor del que te jactas hacia Ray… Quiero hundirte hasta que supliques no haberlo conocido, así él entenderá que al final, todos lo abandonan, princesita – mordió su oreja y metió un par de dedos en la boca tibia de MC – Chupa y deja de temblar, pequeña idiota, no intentes hacerte la valiente porque puedo ver cómo el sudor escurre por tu cuello, estas nerviosa… Esas gotas saladas sobre la piel delatan tu miedo.

Lamió el sudor que la mujer producía en su nuca y sintió como la excitación se concentraba en su miembro, Ray no resultó para nada estúpido y ahora le había dado la oportunidad de descubrir lo energizante que resultaba esta chica para saciar sus necesidades. Ella dijo amarlo en todas sus versiones ¿No?

Continúa así con tu circo de mujer maravilla, es entretenido ver la forma en que te rompes cuando es a mí a quien miras – sus dedos rozaron entre las piernas de la mujer, estaba húmeda – Pero creo que ahora será más divertido ver como te rindes sin que Ray pueda detenerme, serás mía antes que de aquel niño llorón. Quiero tomarte en este momento…
– Hazlo, Saeran… Sé que deseas amarme.

Saeran
Saeran había elegido a su juguete favorito.

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