Un juego para tres – VI

¡Por si aún no has leído la historia! —> Un juego para tres – I


Las fotografías de la sesión en la que el peliblanco había apoyado a regañadientes ya se encontraban listas, y éstas serían revisadas exclusivamente por Jumin Han. Como el joven se encontraba en reunión con unos colegas, fue la asistente Kang quien se encargó de recoger el material directamente del estudio de V y de traerlas hasta la oficina, lo hizo cuidadosamente pues se trataban de los retratos de su ídolo número uno. La mujer de lentes tuvo la intención de echar un ojo, pero posiblemente su jefe se habría dado cuenta de que el sello del sobre habría sido violado; ambos conocían el trabajo de V y tenían la noción de que el hombre de cabello menta era sumamente precavido.

Dejando de lado su curiosidad, entró a la oficina de Jumin y colocó el objeto en su sitio, no quería una queja sobre cuán desalineado había dejado las cosas del joven; envió un mensaje de texto para notificar sobre la finalización de su actividad y se retiró a su propio cubículo para continuar con los pendientes.

Jumin finalmente fue libre y pudo revisar ese mensaje de texto proveniente de la joven asistente.

«Las fotografías ya se encuentran disponibles, las he dejado junto a las carpetas azules, Sr. Han».

A paso apurado se dirigió a la enorme oficina en la que ocasionalmente MC le visitaba para recrear juegos de adultos. Recordando eso, él sonrió para sí, había cosas que no esperó ser capaz de hacer y mucho menos mezclar su entorno laboral. Después de ingresar al sitio, ocupó su lugar detrás del escritorio hecho de madera caoba y vació delicadamente el contenido del sobre frente a él; ordenó una foto a lado de la otra en una cuadrícula de dos por cinco, pero había un sobrante reclamando atención.

La tomó entre sus manos y observó con recelo.

── Así que V envió diez fotos en las que el modelo tiene sonrisas radiantes y solo una en la mismísima seriedad…

Dedicó un par de minutos a esa fotografía en la que el rostro del joven modelo tenía un semblante serio; fueron un par de minutos en los que sintió cómo los ojos teñidos de un rojo líquido, lo miraron de la misma forma en que lo hizo después de haberlo besado sin permiso. Le pareció gracioso, pues fue esa fotografía la que había sido captada en el mismo instante en que Zen lo miró mientras ocurría la sesión; sin embargo el cuerpo atlético atendía a la necesidad de la foto y el producto que portaba sin delatarse. Y es que nadie habría notado que reprendía al mismísimo director con la mirada.

Jumin comprendió que los ojos capturados en la fotografía expresaban acusación e incomodidad por haberse besado, llegó a pensar que tal vez el joven fanático de las motocicletas se volvía consiente de que ambos disfrutaron el momento íntimo sucedido en el restaurante privado.

── Un poco masoquista de tu parte, Zen; jamás dejaré de ser el amante de los gatos ── agitó la fotografía como quien deja claro que no cambiará.

Se quedó callado nuevamente, las emociones que experimentaba eran culpa de su novia, necesitaba tener al peliblanco para hacerla feliz.

Un suspiro pesado fue lo que se escuchó en la habitación, ahora la idea de poseer y controlar con medidas estrictas estaba enredando hilos que al inicio de la relación, MC se había tomado el valor de ordenar. Jumin supo que necesitaba apaciguar la inseguridad que surgía en los rincones más oscuros de su cabeza, rincones en los cuales la castaña no había estado y que ni siquiera sabía lo que podía existir dentro.

¿Cómo debe dominar a la mujer que le confesó atracción por otro mientras balbucea «te amo» en pleno acto con él?

── ¿Es esto lo que te atrae, querida? ── colocó la foto sobre el resto con cierto aire de desprecio ── ¿No soy suficiente?

Suspiró nuevamente, resultaban tan opuestos y no era ignorante de la inteligencia disfrazada que MC estaba mostrando con su petición.

── Solo espero no equivocarme contigo, he permitido que te hagas de mis sentimientos, cariño… Estoy jugando lo que haz solicitado…

¿Había sido un descuidado al dejarse deslumbrar por la ternura y amabilidad de MC? Ella fue comprensiva con el carácter dominante que mostró al principio, las veces en que insistió tenerla dentro de su penthouse solo para él, la mujer tuvo la paciencia necesaria y no huyo ante tan aterradora faceta. El que fuese un hombre muy cotizado no implicaba que tuviera la experiencia en temas románticos, así que quizás lo que ahora hacía por la castaña era una muestra de un amor poco convencional, especial para ellos dos y nadie más.

Se sintió frustrado porque el tiempo avanzaba y pronto sería la fiesta de cumpleaños de su futura esposa, fecha en la que prometió dar como regalo, aquel evento en el que Zen formara parte en su cama.

Tocaron la puerta de forma ruidosa con algo que parecía no ser los nudillos de su asistente, ella era cuidadosa en esa actividad puesto que sabe que su jefe podría encontrarse en alguna reunión importante; así introdujo las fotos dentro del sobre rápidamente, aclaró su garganta e hizo lo que era costumbre… Priorizar su pensamiento metódico y dejar en segundo plano el desastre de emociones que habían brotado, pues tenía una cita importante de trabajo y al parecer el personaje había llegó antes.

El par de minutos que el hombre tardó para recomponerse fueron interrumpidos en esta ocasión por la puerta abriéndose y el joven albino haciendo acto de presencia; detrás estaba Jaehee un poco inquieta. Zen vestía pantalón negro, playera gris y una llamativa chamarra negra de piel sintética, también traía el casco en la mano y todo el equipo de protección que usaba cuando montaba la motocicleta.

Jumin se preguntó a si mismo si aquella faceta de rebeldía que le conoció cuando se unió a la R.F.A., era parte de su personalidad y no solo algo temporal que pudiese abandonar pronto si su carrera artística prosperara.

── ¿Señor Han? Zen ha llegado y me ha dicho que tiene un poco de prisa, y…
── Tenemos que hablar, ricachón ── interrumpió a la dama de forma abrupta ── ¡Y no se te ocurra regañar a Jaehee! Esto no es su culpa.
── Tiene ciertas responsabilidades, Zen; entre ellas evitar que personas como tú lleguen aquí sin previo aviso ── le respondió mientras se ponía de pie y caminaba hacia un lado del escritorio.
── ¿Ni siquiera agradeces que te salvé el trasero para tu proyecto ese? ── resopló, no estaba de acuerdo con la respuesta ── ¡Claro! ¿Qué podría esperar de alguien que está acostumbrado a tener la vida resuelta?
── Zen deberías calmarte… El señor Han esta esperando a alguien más, no discutan…
── Asistente Kang, si mi invitado llega hazte cargo… No demoraré.

Esas fueron las palabras para que la mujer abandonara la oficina, pues ella quería conservar su trabajo y su presencia no ayudaría a su artista favorito quien puso los ojos en blanco por afirmar que pronto acabaría la conversación entre ellos.

Jaehee salía de la habitación mientras Zen caminaba despreocupado hacia uno de los sillones individuales solo para tomar asiento y hacer la visita más amena.

La puerta se cerró, solo estaban ellos dos en un ambiente ligeramente tenso pronto se volvería turbio.

── Futuro CEO… ── se dejó caer en la suavidad del acolchado mueble y como quien fuera dueño del lugar, le exigió ── ¿Qué demonios estas tramando, idiota?

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