Un mes sin Parfait de fresa

Draken ha sido asaltado por el propio comandante mientras charlaba con otros miembros cercanos de la ToMan. Y el despreocupado Takemichi fue el primero en reír a carcajadas ante la escena que dejaba cincelado un rostro épico en el chico dragón. Simplemente ha gruñido ante su agresor y sacudido su cabeza como desaprobación; Mikey metió las manos a los bolsillos del pantalón que portaba el alto adueñándose así de las monedas que traía y aprovechándose del instante para palpar su cuerpo disimuladamente.

Era un hábito, Ryūguji cargaba unas cuantas monedas para comprarle Taiyaki después de las reuniones al chico de aspecto infantil; sin embargo, cuando se trataban asuntos de la Tokyo Manji él omitía el hecho que de mejores amigos habían avanzado sutilmente a una relación romántica. Por lo tanto, era de suma importancia mantener el aspecto serio como vicecomandante mientras se mantuvieran en aquel espacio desginado para la pandilla.

Cuando todos comenzaron a marcharse, notó la distracción de Manjiro, quien estaba de pie justo a lado de su adorada «Babu» mirando al infinito, así que lo hizo; cobrarse la fechoría.

Llevó sus pasos en silencio hasta la figura masculina de cabello rubio.

Draken se ha puesto detrás del comandante distraído sin darle tiempo alguno a que reaccione, le ha tomado de la barbilla con su mano izquierda -esa que usualmente se aferra a la cadera cuando lo pone en cuatro sobre la cama- para obligarle a levantar la vista hacia el cielo oscuro; en cambio ha de toparse con los ojos molestos de su querido Ken-Chin por haber sido fastidiado frente a otros.

Mikey no debe olvidar que Ryūguji siempre será un tipo rudo en el exterior; pues de esa forma le gusta ser reconocido dentro y fuera de su pandilla.

─── ¿Por qué no entiendes que eso está prohibido? Si lo repites, no habrá parfait de fresa por un mes tampoco besos… ─── ha obtenido como respuesta un rostro de cachorro regañado, ese que derrite la voluntad de llamarle la atención ─── ¡Tch! No continues con esa mirada inútil… No va a funcionar…

Está enfadado, mas a quién engaña; si el más bajo le ordena, cederá hasta la tercera vez anulando su castigo propuesto y rindiéndose por un beso.

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