A date with the Sano siblings

Main story
«Too close to you»

Leer parte I

Importante:

El siguiente escrito es resultado del rol desarrollado junto a mi linda amiga Nao; los créditos de la historia son para ambas y no habrá adaptación a un solo texto, por lo cual identificarán la perspectiva de cada personaje con los siguientes nombres:

Heaven. 空 como Mikey.

Ryūguji Ken como Draken.

Ryūguji Kenㅤ
Fue una salida informal al finalizar el día de clases en el instituto un viernes por la tarde, lo que Draken había aceptado tener con Emma. No suelen compartir tiempo juntos tan seguido así que no le venía mal escapar de su rutina con Mikey un rato… Y del embarazoso incidente que tuvieron al compartir una siesta.
Su buen amigo estaría entretenido con Takemicchi el mismo día que él con Emma.
Por ser una cita de último momento, solo se le ocurrió llevarla por un helado aprovechando la tarde calurosa y, por lo visto a ella cualquier cosa le resultaba perfecta con el simple hecho de tener la compañía del mejor amigo de su hermano.
Mientras la lleva colgada de su brazo para llegar al pequeño local de helados, la conversación se centraba en la chica contándole su agitado día a detalle. De algún modo le recordaba al enano por la estatura, ojos grandes y brillantes, hebras doradas y suaves, insistentes y exigentes por atención suya; pero no le molesta que se porte así, está acostumbrado al comandante y sus caprichos diarios.
Ha girado la mirada por encima de su acompañante solo para toparse un poco más atrás a alguien que les observa fijamente.
— Oh… Es Mikey — interrumpió a Emma.
No esperaba encontrarlo por ahí y mucho menos, solo.

Heaven. 空
Habían transcurrido un par de días incómodos para Manjiro Sano. Draken era su amigo de la infancia, pero tras aquel «incidente» mientras dormían, sabía que las cosas habían cambiado.
Ahora Mikey estaba viendo cosas que antes no vio. Se daba cuenta cuando Draken sudaba y el sudor le mojaba la sien, podía ver su cabello acomodarse en esa trenza cayendo por su cuello… Veía que tenía los dedos largos, que la camisa del uniforme le rozaba las clavículas y esa forma en que se formaban surcos sobre su musculatura. A veces le percibía un ligero aroma a aceite automotriz, otras a sudor, a colonia… o al suavizante de telas que usaban las chicas del burdel.
Eran… muchas cosas.
Así que el Comandante de ToMan estaba un poco de malas.
—Basta, Takemicchi.— Le respondió con una cara de fastidio. El idiota no dejaba de hablar de Hina y lo genial que era su relación. Y es que, aunque a Mikey solía gustarle el chisme de esa conversación, por algún motivo ahora se sentía incómodo.
Todos saben que al Comandante le interesan muy poco las mujeres, ¿cierto? No tiene novia, nunca tuvo y es extraño cuando posa su mirada en una de ellas.
¿…pero debería tener una novia?
La última vez soñó que se acostaba con Draken.
…Y la vez anterior a esa.
…Y la anterior.
—Tengo sueño, ya me voy.— Le dijo bostezando y se dio la vuelta.
Luego de caminar un rato en dirección a casa, se topó con Draken y Emma.
«Ellos hacen una linda pareja.» Pensó él. «Pero Draken lo pasa mejor conmigo.» Era obvio.
Emma lo saludó de lejos y Mikey se acercó.
—Hey.— Les sonrió apacible.
—¡Mikey! Vamos a ir por un helado, ven con nosotros.— Le dijo ella con emoción tomándole de las manos.
Mikey alzó las cejas y sonrió un poco nervioso. No por Emma, ni por el helado… Sino por Draken. Carraspeó. Quería irse, pero tampoco podía decir «No» al helado. Es decir, si él está incómodo con Draken, el helado no tiene la culpa.
Comenzó a caminar con ellos.
—Vale.

Ryūguji Ken
¿Acaso Emma no quería un rato a solas con él?
Tendrá que pagar tres helados cuando en cuestión solo serían dos…
No es que rechace la compañía de Mikey, pero aún recibe miradas nerviosas del comandante, eso después de que abruptamente y sin pensar en las consecuencias le apretara la erección por encima de la ropa con su enorme mano, y obtener un quejido de placer por parte de su mejor amigo… Uno que todavía resuena claro y fuerte en su cabeza tatuada… Excitándolo, un poco.
Un par de amigos simples no lo hacen, pueden bromear con golpes bajos y nada más.
— Tch… Agradece a Emma que tendrás helado gratis — mientras caminaban en dirección al local aún con la rubia colgada del brazo.
Ahora el silencio era incómodo, un silencio a medias porque la chica seguía recitando sobre maquillaje que había comprado y preguntando si el labial que llevaba en su boca era lindo. Ella se ponía de puntillas para alcanzarlo en un intento de tener su atención.
— Yo qué voy a saber si luce bien… Solo veo un color rosa — giró el rostro hacia el costado contrario, no quería la mirada inquisitiva de Mikey por la cercanía a su hermanita — Mejor pregúntale al enano.
No, definitivamente Emma solo tenía el físico parecido al otro, puede diferenciar la forma de fastidiar de cada uno ¿El problema? Es que la de Manjiro para nada lo aburre, aunque le cause dolor estomacal de coraje, lo disfruta y se entretiene, frente al llavero de bolsillo lo negará.

Heaven. 空
—Yo pensaba pagar mi helado, pero gracias por invitar. —Dijo descarado, mientras alzaba los brazos para cruzarlos tras la cabeza.
Fingía estar distraído camino a la heladería, pero lo cierto es que no podía dejar de prestar atención a Draken y a Emma. Ella se ponía de puntitas presumiendo el labial para que el otro la besara, ¿verdad?
Pero Kenchin no lo hacía…
¿Por qué? Se supone que se gustan.
—Pero quiero saber que opinas tú~ —Respondió Emma caminando por encima de un macetero. Ahora estaba tan alta como Draken y lo besó.
No era su primer beso, pero sí que era la primera vez que se besaban frente a Mikey y, por supuesto, a éste no le gustó nada… sino al contrario.
Volteó para mirarlos, desconcertado y serio, mientras una asquerosa sensación se instaló en su pecho para hacerlo arder.
Eran celos.
«¿Por qué la besa a ella, si me tiene a mí?»

Ryūguji Ken
No le quedó de otra que corresponder a la hermana de Manjiro de forma dulce, siempre era la que iniciaba esas muestras de «cariño» sin ser novios, porque él jamás lo ha pedido y ella lo sabe; Draken tiene llena la cabeza de Mikey, motocicletas y pandillas, la chica es última en la lista o cualquier otra chica.
«Manjiro»…
Jodida situación, estaba con ellos que en un segundo su incomodidad creció dándose cuenta que los miraba, fue cínico al abrir los ojos durante el beso.
Colgó ambas manos de la cintura de Emma para bajarla del macetero y finalizar el contacto entre sus labios.
— Tch… No lo hagas otra vez, Emma — metió las manos a sus bolsillos.
Sin entender porque piensa en Mikey, en su cabeza siempre es «la hermana de Mikey» y no «Emma». Lo único que le salvó de no saber qué más decir era la heladería frente a ellos.
— Anda, compra tres helados… — y dio el dinero a la rubia para que se distrajera de querer besarlo otra vez.
Y tal vez cuestionar al enano sobre la forma en qué los miró ¿Enojado por faltar al respeto a su hermanita, no? ¿Por parecer un patán que la besa sin ser nada, no? ¿Qué otra cosa seria?…
— Mikey…

Heaven. 空
Mikey se había quedado quieto, incluso olvidando decirle a Emma que le comprara un barquillo con cereza arriba. Tras oír su nombre, los oscuros ojos quedaron fijos en los de Draken.
Siempre mirándolo hacia arriba…
Mikey se subió al macetero para estar a su altura, aunque su acción claramente podría malinterpretarse. Como si fuera a besarlo tal y como hizo Emma…
Pero no.
—¿Te molesta que esté aquí?— Preguntó tranquilo, aunque su semblante no parecía el mismo de siempre.— Ya me voy.

Ryūguji Ken
— ¿También quieres un beso? — bromeó al instante sonriendo para disipar la tensión que tal vez solo se imaginaba, pero en cambio el rostro de Mikey siguió pétreo — No, ya vi que no quieres.
Metió las manos a sus bolsillos resignado y dando la media vuelta, tal vez así el ser honesto resulte fácil, nada comparado de cuando se vieron al siguiente día del incidente bochornoso.
— ¿Te molestó que la besara? Y no me mientas… — porque puede detectar cuando con mentiras evade las situaciones.
Porque de la nada se ha preguntado si sentiría algo más besando al comandante que a su hermana. ¡Vaya que es descarado! Pero no se lo dirá, nunca.

Heaven. 空
El Comandante se sintió descubierto. Draken de algún modo pudo ver el caos que llevaba Mikey en sus ojos.
—No quiero ver que se estén besando. —Era cierto. —Si se van a besar, mejor me voy. —Suspiró e intentó dedicarle una sonrisa. Pero fue uno de esos gestitos que hacía cuando todo se le desmoronaba dentro.
Metió las manos en los bolsillos y bajó del macetero de un salto. Mikey no estaba bien ¿La prueba? Olvidó por completo sobre su helado.
Y es que aunque pudiera pensarse que le molestaba que Draken besara a su hermana, la verdad era que odiaba que su hermana besara a Draken.
—Tú no tendrías que estar en citas o besando a Emma porque me tienes a mí. Yo debería ser suficiente para ti. — …Pero no lo era. Dicho eso se dio la vuelta para huir.

Ryūguji Ken
¿Ir detrás de él? No sería la primera ni la última vez en que va como idiota a quitarle el enojo del que no es culpable, pero han sido las palabras del más bajo que le hicieron mella en su cabeza.
Sigue con Emma porque le resulta normal salir con chicas, pero ha sido específicamente la hermana de su mejor amigo, facciones similares, rubios y absorbentes de atención. La diferencia es que pasa demasiado tiempo con Manjiro, lo cuida, lo consiente, lo regaña y algunas veces ha provocado sensaciones cálidas en el cuerpo de Draken.
— Tch… ¡Mikey! — con sus pasos largos lo alcanzó enseguida sin ponerse a su lado — ¿A dónde crees que vas después de decir todo eso?
Engreída forma de confesarse, tanto que quiere reírse; no podía esperar menos del comandante.

Heaven. 空
No es raro que Draken lo alcanzara si tiene las piernas más largas que él.
Carajo.
Se detuvo y dio media vuelta, encarando a su amigo.
—Tengo sueño. Me voy a dormir a mi casa.— Dijo absolutamente casual.
Detrás de Draken, pudo ver a Emma buscándolos con la mirada. Ella ya llevaba tres helados en las manos.
—Emma te está buscando.—

Ryūguji Ken
— Sino regresas por tu helado, Emma preguntará… ¿Podrías solo aceptarlo y ya? — giró un poco para llamar a la rubia y pudiera acercarse a ellos — ¡EMMA! ¡Aquí!…
Volvió la mirada hacia Mikey quien simplemente no le correspondía, comportándose casual y despreocupado como si nada hubiera dicho mientras la chica caminaba con prisa, sin tener idea de lo que pasaba entre esos dos.
— La llevaré a casa más tarde… Y como ya habrás tomado tu debida siesta, hablaremos, tal vez el mal humor o lo que sea que tienes ahora se te pase.
Se cruzó de brazos, ahora ya no le da risa y es claro que ha dejado confundido al mismo Draken.

Heaven. 空
Cuando Draken se le adelantó llamando a Emma, Mikey supo que ya no podría escapar.
Se alzó de hombros, ignorando a Draken como solía hacer cuando éste se le ponía serio. Mikey no tiene ganas de esas cosas.
Se rascó la cabeza.
—¡No los había visto! —Explicó Emma el por qué de su demora. Luego les dio su respectivo helado a cada uno y se abrazó a Ken Ryūguji.
—¡Emma! —Mikey le sonrió dulcemente.— ¡Nos vemos más tarde! —Se despidió levantando una mano, prácticamente huyendo de ahí mientras se comía el barquillo.
¿Lo raro? No se despidió de Draken.
. . .
Efectivamente al llegar a casa se quedó dormido. El Comandante de ToMan descansaba en su cama hecho bolita como un gatito, mientras abrazaba su manta de siempre.
Su abuelo, por supuesto, dejaría entrar a Draken sin problemas aún si Mikey le había pedido no hacerlo…

Ryūguji Ken
Draken también es adolescente y no siempre puede mantener la sensatez cuando el enano se encargó de dejarle un desastre entre manos, ignorando al alto una vez solicitada la explicación de sus palabras.
Así que apenas dio unos pasos lejos de ellos, se atrevió a dejar un beso frío en la mejilla de Emma quién sabe no controlaría su emoción.
« ¡ME DISTE UN BESO! » gritó mientras se le colgaba del brazo, está seguro que aquello fue escuchado por Manjiro.
. . .
Dejó a Emma en su casa y como se le considera familia, el abuelo le ha dejado pasar libremente ignorando lo que Mikey hubiera dicho, así que fue directamente a esa habitación independiente abriendo la puerta con cautela solo para descubrir que sí, duerme la siesta tranquilamente.
— Tch… Solo tú podrías estar así, tan quitado de la pena, Mikey… — susurró y caminó hacia la cama para echarse a su lado.
No, no planeaba despertarlo.


Leer parte III

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