I don’t want to see you

Main story
«Too close to you»

Leer parte IV

Importante:

El siguiente escrito es resultado del rol desarrollado junto a mi linda amiga Nao; los créditos de la historia son para ambas y no habrá adaptación a un solo texto, por lo cual identificarán la perspectiva de cada personaje con los siguientes nombres:

Heaven. 空 como Mikey.

Ryūguji Ken como Draken.


Ryūguji Kenㅤㅤ
[ Día 01 ]
Emma le negó la entrada a Draken cuando éste se presentó en la casa de los Sano el siguiente día a la reunión de ToMan y el primer beso del comandante.
Estaba claro, un mes, no quiere ver al dragón gemelo.
[ Día 04 ]
Draken se topó al enano durmiendo demasiado temprano sobre el pupitre, si el alto había llegado antes a clase era porque las actividades en pareja no se avanzaban siendo uno, así que el tiempo que antes usaba para levantar a Mikey lo estaba ocupando para mantener las notas de ambos, decentes.
Pero ahí lo tiene, quitado de la pena, con el cabello cepillado por Emma y sin hacerse responsable como alguien maduro de la escuela.
— ¿Mikey? ¿Mikey? Despierta… Te sentaste en mi lugar — le ha dicho con desinterés mientras el otro reacciona.

Heaven. 空
Estaba soñando con taiyakis nadando en el océano hasta que la voz de Draken tiró de él para devolverlo a la realidad.
Mikey alzó la cabeza soñoliento, con saliva en la mejilla y todavía medio dormido.
—¿Nh?— Estuvo un par de segundos sin saber siquiera dónde estaba. —Kenchin…— Y luego recordó todo.
Terminó de golpe de despertarse.
Tenía a Draken muy cerca, mirándole con esos ojos rasgados y perfectos.
Gruñó.
Día jodido.
Limpió su rostro con la camisa del uniforme y se levantó para irse. Olvidó la mochila, pero con tal de no ver a su «amigo» la dejó ahí.
«Te extraño» pensó, pero no se lo va a decir.
[ Día 06 ]
Así se hacen los chismes.
Todo comenzó con la chica nueva del aula olvidándose el almuerzo. Manjiro Sano le ofreció un dorayaki y ella, tal como las costumbres de su región, le pegó un abrazo.
Desde ahí se les ha visto juntos varias veces y los rumores dicen que están juntos… Como «algo más».
«Mikey sonríe cuando está con ella y por eso él ya no se junta con Draken. Pero no lo oíste de mí ¿Vale? No quiero que alguno de ellos me reviente a golpes, je, je.»
Puede ser una imagen de estilo anime

Ryūguji Ken
Ryūguji es maduro, ha sobrellevado el berrinche de Mikey mejor de lo que pensó y respetado el espacio que exigió, pero no es inmune a los celos… Ha visto aquella escena de la chica nueva causando en su cabeza una y mil historias.
« ¡Ja! A ella le ofrece dorayaki cuando conmigo se enojaba si le pedía… Idiota »
Además los rumores en los pasillos no ayudan y ya ha amenazado a un par que murmuraron a su espalda.
[ Día 09 ]
Mitsuya llegó a la salida del colegio cuestionando porque no han confirmado la reunión de ToMan que se celebraría en dos días; no sabe qué respuesta darle, pero la atención de ambos fue robada cuando Mikey apareció acompañando de la «nueva» otra vez. Ella le tomó la mano.
— Si ese imbécil cree que voy ser su niñera cada que se le antoje, está equivocado.
Puesto que Zephyr estaba en reparación, subió a la Impulse, se cruzó de brazos y simplemente recargó la barbilla en el hombro del otro, quien después de arrancar alcanzó al comandante.
«¡Oe! Mikey, no olvides la próxima reunión»; Draken ni siquiera le miró.
Puede ser una ilustración de de pie

Heaven. 空
Reconoció el ruido de la Impulse al instante, pero al ver que Mitsuya se acercó a Draken, Mikey prefirió mantener distancia.
Entonces alguien le tomó la mano, entrelazando los dedos.
—¿Por qué te preocupas? —Le preguntó Mikey a «ella».
—Tú me ayudaste.— Respondió.— Y puedo sentir tu tristeza. —Apretó más esa mano. Ella no sólo podía sentir que Mikey andaba «emproblemado» por algo reciente, sino que también podía ver en sus ojos heridas profundas cuyas raíces estaban en el corazón.
Mitsuya los interrumpió con el recordatorio de la reunión y Mikey le dedicó una sonrisa fingida… Fue una curva triste.
La chica de cabellos castaños soltó la mano del Comandante.
—Tú me gustas.— Suspiró. —Pero a ti te gusta otra persona, ¿verdad?—
Mikey asintió.
[ Día 11 ]
El Comandante estaba tan ausente que parecía un fantasmita en la reunión de ToMan. Sentado en «su pedestal» miraba a los demás en silencio.
A veces miraba a Draken, esperando que éste no se diera cuenta y… Casi cruzó la mirada con él por error.
Allá arriba, en el cielo, la luna llena brillaba con intensidad. Abajo, Mitsuya parecía llevar las riendas de la reunión.
Extrañaba a «Kenchin».
Lo extrañaba muchísimo.
Cada día se sentía largo y vacío…

Ryūguji Ken
Estaba de pie a la altura del pedestal, las manos por detrás de su espalda, manteniendo un espacio con el comandante. Dado que los temas no eran relevantes, nadie sospechó de la divagación propia, ni de la forma en que miraba a Mikey ahí echado, lo hacía solo para cuidar.
Suspiró pesadamente.
— ¡La reunión ha finalizado! — alzó la voz luego de que Mitsuya lo indicara.
Y dio media vuelta en busca de Zephyr no sin antes dejarle un dorayaki sobre Babu, a regañadientes porque acaba de recordarlo de la mano con la castaña.
¿Los capitanes? Ellos comenzaban a murmurar sobre su distanciamiento, ninguno preguntaba todavía.
[ Día 14 ]
Estaba como idiota recostado en una jardinera junto a la cancha donde a veces se reúnen a jugar soccer, pero solo estaban los amigos de Takemicchi y éste último se le acercó con cautela.
— ¿Qué sucede con Mikey-kun?…
— ¿Ah? Ese tipo es un idiota — respondió con enojo y unos segundos después se rindió sentándose para hablar — No importa…
— B-bueno, dijo que vendría si tú no venías… Y yo… Eh…
— De esperarse, no me disculparé por algo que no hice — chasqueó la lengua, un semblante cincelado en seriedad.
El otro no se atrevió a decirle que se equivocó, creyó Draken no iría a jugar.
Puede ser una ilustración de una o varias personas

Heaven. 空
Llegó tarde al juego de soccer pero cumplió con asistir ¡Tarde pero sin sueño!
—¡Ya estoy, Takemitchy! —Dijo trotando hasta ahí, sin percatarse que era Draken quien estaba sentado al lado del «peliteñido».
Mikey estuvo confiado en que el dragón no estaría ahí, así que cuando se dio cuenta de su presencia ya era demasiado tarde.
—¡Hey, Mikey! —Le saludaron los otros chicos desde el campo.
El líder de ToMan se dio la vuelta hacia ellos.
No sabía qué hacer…
Y con esa ropa tenía descubierto el cuello. Había un par de marcas rojizas ahí que, probablemente, Draken iba a notar.

Ryūguji Ken
« ¿Por qué rayos seguía huyendo del vicecomandante? »
Esa fue la pregunta no pronunciada por Takemicchi, y que Draken justo ahora resolvería; así que caminó detrás de Mikey con la intención de participar en el juego, probablemente de esa forma se sentiría menos amenazado que ir directamente como los primeros días, esos en donde fue vilmente rechazado.
El problema surgió cuando se acercó demasiado, el rubio de baja estatura despertó la cólera en el dragón gemelo, quien había está meditando sus sentimientos hacia el comandante y esperando a que el jodido mes terminara para meterse hasta la habitación y exigirle razones, y confesarse correctamente de paso.
— ¿Pero que mierda es eso? — le habló por la espalda mientras sentía que la cabeza le reventaría de coraje viendo esas marcas cínicas — ¿Con quién te pusiste a jugar, ah? ¿A quién le pediste que te enseñara está vez?
No le dio oportunidad de responder y se lo echó al hombro cual bulto, sujetando con fuerza las piernas para llevarlo a un sitio privado. Si aquello se salía de control en plena cancha era obvio que terminarían golpeándose como niños y que ninguno de los presentes se atrevería a detener, excepto Takemicchi, ese no dudaría en arriesgar su existencia por enésima vez entre esos dos.

Heaven. 空
Tardó en percibir los pasos de Draken tras de él, pero cuando lo hizo se dio la vuelta para verle de frente.
De cualquier forma, el dragón fue más rápido que él.
El reclamo lo desconcertó por un momento, pero pescó las ideas pronto. No obstante, cuando quiso replicar fue alzado hasta el hombro de Draken como un vil costal. Intentó patalear en vano.
De haber sabido que Kenchin estaría en el campo de fútbol no hubiera ido, pero estaba claro que Takemichi había metido la pata otra vez …Para variar nada más.
En la escuela, Mikey había llevado el cuello alto del saco para cubrirse las marcas. Ahora, simplemente la presencia del otro lo tomó desprevenido.
—Bájame, imbécil. —Exigió apenas se alejaron de la vista ajena.
Estaba enojado y avergonzado ¿Es que se notó que no tenía experiencia? ¿»Esas cosas» se enseñan?
—Yo te besé porque quise, no para recibir adiestramiento en ninguna mierda. —Se quejó.— No necesito que me enseñen nada.

Ryūguji Ken
Parece que no entendió la ironía de sus preguntas, pero Draken si captó lo que Mikey decía y le hizo recordar ese instante en el que tontamente le pidió permiso para besarlo.
Le molestaba la idea de que alguien más hubiese hurgado donde él debió hacerlo. Sin embargo, lo dejo en el suelo de forma decente y no muy lejos de él, para observar otra vez las marcas y ahogarse en su coraje.
— Bien, entonces bésame otra vez ¿O ya no quieres? — se acercó más al rubio y solo bajó la mirada, no se inclinaría por él — ¿Quién fue?
Tomó el cuello de la prenda con la mano izquierda y lo jaló un poco más invadiendo el espacio personal de Mikey; con el índice rozó una de las manchas rojizas.
Tiene la intención de hacerle lo mismo, para que no tenga que andar pidiendo a extraños esas cosas.
— No importa, te mostraré como se hace.
El dragón gemelo goza de paciencia, pero también tiene contados momentos donde ser impulsivo y emocional lo es todo.

Heaven. 空
La exigencia lo agarró fuera de base.
Un beso.
Pero Draken ni siquiera se inclinaba ni lo sujetaba y Mikey, maldita sea, no lo alcanza ni parándose de puntillas.
Claro que quiere besarlo, joder, siempre quiere. Fantasea y sueña con eso. Él junto a Draken entre las sábanas…
Se dejó tironear sin exaltarse ni poner resistencia. Todos saben que Mikey no le tiene miedo a él.
A nadie, de hecho.
—Tú no sabrías qué hacer conmigo. —

Ryūguji Ken
— Te equivocas, Mikey…
Se inclinó hasta alcanzar el rostro de semblante imperturbable, o eso es lo que aparentaba porque Draken cerró los ojos en cuanto estuvo lo suficientemente cerca de los labios contrarios.
No está seguro de la respuesta que obtendrá, pero ha tomado el riesgo de ser pateado por cruzar límites y exigir al comandante.
— ¿Quién lo hizo? — inquirió nuevamente, pero no esperó la respuesta.
Posó su boca sobre la otra con cautela, atrapando entre sus labios el inferior y aflojando el agarre posesivo de la tela.
Quizá debió decirle que gusta de él…

Heaven. 空
Mikey ni siquiera quiso responder la pregunta, pero de haber querido tampoco lo hubiera hecho.
Draken lo estaba besando.
Los labios ajenos tomaron los otros suaves e inexpertos y les dieron caricias. Mikey pudo sentirlo bien y, aunque se tensó al principio, el calorcito en su pecho le hizo derretirse en aquella boca.
Pasó un brazo tras el cuello de Draken para evitar que se fuera y con la otra mano subió por su pecho… Le acarició el hombro y bajó por el brazo hasta que las yemas de sus dedos rozaron el dorso de la mano ajena.
Se separó y esos ojos flojitos buscaron los de Draken antes de besarlo otra vez. Ahora fue el Comandante quien se unió a su amigo, acariciándole la boca con besos castos y torpes.
Lo abrazó por el cuello, necesitándolo más… Y más.
¿Qué importa si estaban distanciados? Ahora Mikey lo tenía tan cerca…

Ryūguji Ken
No terminó en el suelo con la nariz rota por el atrevimiento, eso fue un gran avance después de que le evitó durante dos semanas.
Así que permitió a Mikey hacer de las suyas al colgarse de su cuello, tocarlo y volver a besarle llevando la iniciativa; le gustaba la ternura con que el rubio posaba los labios en los propios, mas eso no era suficiente para olvidar el motivo por el cual lo había raptado y llevado lejos de la cancha de fútbol.
Le mordió el labio inferior con un poco de fuerza y lo jaló suave entre sus dientes hasta soltarlo; ahora debía hacer algo con esas estúpidas manchas de la piel…
Le tomó de la barbilla para girar un poco el rostro y lo siguiente que pudo sentir Manjiro fue la humedad de un beso encima de cada una de las marcas que llevaba en el cuello; Draken borraría aquellas dejando las propias encima, y muchas más por toda la piel que su ropa no cubría.
Tampoco le interesó si el abuelo llega a verlo, que se las arregle solo.
Besos que se volvían mordiscos formando un collar irregular, alcanzando parte de los hombros y las clavículas.
Ahora debe planear cómo huir de ahí antes de que Mikey se digne a pronunciar una palabra; huir, orgulloso de su acto, pero estúpidamente humillado por los celos.

Heaven. 空
Si hubiera tenido un poco de cabeza, probablemente Mikey se hubiera cuestionado si Draken le había roto el labio. Ardía… Dolía… Luego de la mordida, Manjiro Sano apenas pudo relamer su labio inferior.
—¡Nh! —
Draken le atacó el cuello, haciéndole emitir quejidos. La piel estaba sensible tras las marquitas que le dejaron antes, ahora, con los besos de Draken estaba aun más receptivo.
Sus manos se aferraron a la ropa del más alto, mientras se esforzaba para no cerrar los ojos.
Aún le cosquilleaban los labios por los besos… Ahora, la sensación de calor, de agitación, se negaba a dejar la piel de su cuello.
Se le erizaron los poros y las mejillas se le pintaron de rosa.
—Ah… Ken…chin… —
Draken lo estaba manchando en donde todos podrían ver… ¿¡Qué iba a hacer?! No podía decir no, él quería que siguiera… Soñó con eso y lo deseó con tanta intensidad que sintió «doler el amor».
Pero debía detenerlo.
Y no sabía cómo.
¿O no?
—Fue Mitsuya. —Jadeó tembloroso, notablemente afectado por las acciones ajenas. La ropa desaliñada era el colmo. —…Mitsuya.

Ryūguji Ken
Escuchar su nombre entre pequeños quejidos le hizo sentirse con la victoria completa, entonces el comandante rubio lo extrañó durante ese montón de días que solo cruzaron miradas y contadas palabras por mera cortesía, por aparentar cuando transcurrían las reuniones de ToMan.
¿No habría sido más sencillo que Mikey bajara de esa motocicleta cuando Draken lo pidió el primer día?
Mordisqueaba cerca de la clavícula cuando sus oídos fueron golpeados con el autor de las marcas… El comandante entre jadeos le repitió dos veces el nombre por si una no fue suficiente burla. Se detuvo al instante y no dudó en separar los labios de la piel sensible, erguirse y limpiar la humedad de su boca con la manga del jersey mostrando total cólera en su rostro.
Ha olvidado que intentaba llevar a cabo una reconciliación y la confesión de sus sentimientos, directamente.
— Es una maldita broma ¿Verdad? — con brusquedad quitó las manos del otro que aún estaban medio aferradas a él, una vena saltó en su cien y continuó mascullando — ¿Me estás jodiendo, Mikey? Porque lo lograste…
Puede que Ryuguji esté portándose poco tolerante e injusto, pero estuvo respetando ese «mes» que su mejor amigo pidió. Planea montar a Zephyr y buscar al tercero sin importar que a quien tiene enfrente suyo emita la mejor excusa de su existencia.

Heaven. 空
Mikey se dejó llevar y muy pronto dejó de contener la voz. Draken lo hacía jadear… suspirar…
Lo abrazó más…
Y más…
Y luego Draken lo apartó.
Sin perder el equilibrio, el Comandante retrocedió sosteniéndole la mirada. Podía ver que Draken estaba furioso.
—Tú preguntaste.— Chistó, sin miedo a nada.
También usó su ropa para limpiar sus labios y los restos de saliva de su cuello. Aún podía sentir el calor y el ardor.
—Podrías haberme golpeado en lugar de besarme.— Se quejó. Se sentía terrible, mal… Las emociones se le habían revuelto en el estómago. Estaba angustiado, nervioso, enfadado…
Y ni siquiera sabía por qué.
—O podrías ir a besar a Emma, mientras yo intento averiguar por qué carajos estás enojado.— Le empujó para hacerlo retroceder.

Ryūguji Ken
Ese ligero empujón fue la gota que derramó el vaso, uno que Draken siempre mantenía equilibrado y del cual bebía poco a poco las diferencias que tenía con Mikey, todo por mantenerlo consiente y hacerle respetar los límites de la moral y la humanidad.
Amaba a su amigo, la paciencia fue un regalo que le hizo todos los días.
— Tienes razón — le señaló el cuello que ahora mostraba la piel roja y le sonrió con sorna — Debí matar el tiempo con Emma mientras pasaba el jodido mes…
Levantó las manos en signo de derrota y enseguida las dejó caer.
ㅤ— Por lo visto tú sí estuviste ocupado… Así que ya no tienes que mentir pidiendo espacio y tiempo, idiota.
Le dio la espalda, irá en busca de Mitsuya aunque tenga que ir a pie, pues su motocicleta estaba en reparación.

Heaven. 空
Mikey estaba siendo sincero cuando dijo que no entendía por qué Draken estaba tan enojado. Sabía que sus acciones podían haber correspondido a los «celos», pero le era difícil de creer.
Aun si Draken lo había llenado de mordidas y besos, dejó claro que lo veía como algo meramente «didáctico».
«Claro, como no sé nada.» Se sintió incómodo y había que puntualizar que esa vergüenza era mayor a cualquier dolor físico.
Rechazado por el hombre del que se está enamorando, Mikey fue marcado en la piel como un inexperto al que le pueden hacer lo que se les antoje.

Si bien Ken Ryūguji fue a buscar a Mitsuya, Mikey llegó primero que él. Llevaba ventaja por ir en la Babu y, además, no se imaginó que iban a coincidir en ese lugar.
Pero iba a darse cuenta muy pronto.
Le contó a su amigo lo sucedido, mientras éste atendía sus heridas. Mikey estaba sentado en un extremo del sillón largo y Mitsuya estaba a su lado. El botiquín frente a ellos delataba sus actos y, seguro, eso era lo que iba a ver Draken cuando arribara.
Pero mientras tanto, Mitsuya compartía sus pensamientos con el líder de la pandilla.
—Esto es mi culpa.— El capitán le sonrió con tristeza.
Mikey lo miró de soslayo.
—Debí tener cuidado para no dejar esto.— Rozó las marquitas con las yemas de sus dedos.— Pero te sirvió ¿Verdad? ¿Te ayudó a aclarar la mente?
—Sí. —Respondió Mikey, serio y desanimado como el carajo. Incluso estaba despeinado con esos cabellos alborotados.— Pero no sé si me gustan los hombres o sólo me gusta «él».— Porque ni besando a Mitsuya pudo sentirse como lo hacía con el vice-comandante.
Suspiró.
—Te gusta Draken. —Mitsuya le rascó los cabellos juguetonamente.
Mikey lo miró fijo y, entonces, el de cabello lila se sintió con la obligación de dar explicaciones.
—Sí, me di cuenta.— Habló apaciblemente.— Él te hizo esto ¿No es así? —
El rubio se tensó cuando lo asaltaron los nervios, pero no respondió rápido.
—¿Estás bien? —Continuó Mitsuya.
Y Mikey le mintió:
—Sí. —

Ryūguji Ken
Solo quiere saber qué diablos sucedió, Mikey dio el nombre del capitán y su gemelo dragón sin dudar, así que está en medio de sus problemas; sin embargo la caminata le ha servido para controlar el arrebato de celos que tuvo contra el comandante sin explicación.
Además ninguno de ellos era de ir besándose solo porque sí, menos Mikey que apenas y sabía cómo hacerlo.
Tocó un par de veces la puerta; por la ventana se asomó la pequeña cabeza de Mana quien al mirar al rubio abrió rápidamente y le tomó de la mano, ella sabe que les visita regularmente con alguna fruta para compartir.
— Draken vino a jugar. — Luna corrió hasta el par de chicos mientras Mana aún sostenía al alto de la mano cuando apareció frente al par de amigos.
Pudo darse cuenta de la escena, eran demasiado cercanos, tanto que Ryūguji jamás lo imaginó. Atinó a chasquear la lengua y hablar con una indiferencia gélida.
— Supongo que ya no soy a quien acudes cuándo necesitas algo, Mikey… — experimentó una sensación de reemplazo y enojo, sumado al tiempo en que ése decidió no verlo, era la primera vez que no sabía cómo solucionar el enredo con su mejor amigo — Llevaré a las niñas al parque sino te molesta, Mitsuya, regresamos cuando estés desocupado… Yo necesito hablar contigo.
Ofreció la mano libre a Luna que aún rondaba por el sillón; no podía ser un idiota con el pelimorado si estaban sus hermanas.

Heaven. 空
La expresión de desconcierto en el rostro de Mikey no estuvo ni cerca de demostrar lo que sintió.
Draken estaba ahí.
A él se le aceleró el corazón.
¿Lo había seguido? No, imposible, las horas de llegada fueron diferentes… Draken no traía la moto…
Entonces… Tal vez no fue hasta ahí por él, sino por…
Mitsuya.
─No parecía que eso quisieras.─ Contestó. ─ Tú te fuiste. ─Y Mikey ¿qué jodidos le va a rogar?
Mitsuya, por otra parte, creyó que debía tratar con Draken de una vez asumiéndolo enfadado y celoso. Hubiera podido dejarlo ir, pero hubiera sido injusto hacerle permanecer así cuando podía, simplemente, aclarar las cosas.
Después de todo, él podía ver las emociones revueltas en los ojos de su gemelo dragón.
Se levantó y tomó a sus hermanas de las manos, caminando despacio para sacarlas de ahí.
─Ellas van a ir a cambiarse para poder ir al parque, ¿verdad? ─Les sonrió a las chiquillas, adorable. Entonces ambas corrieron hasta su habitación.
Apenas se oyó que cerraron la puerta, el rostro de Mitsuya cambió. Serio, pero tranquilo, se giró hacia su amigo.
─Estoy desocupado ahora, Draken. ─

Ryūguji Ken
Por lo visto su gemelo quería al comandante presente…
Guardó silencio y evitó mirar a Mikey más de la cuenta o terminaría cabreado y hundido en celos que no sabía existían hasta hace poco; además el idiota que está desordenando sus pensamientos solo observaba echado en el sillón con cara mustia.
No sería amable, recuerda que ése le pidió tiempo y justo ahora está frente al dichoso solicitado «tiempo», uno de los capitanes.
— Apuesto a que se están divirtiendo ¿No?… — despacio acortó la distancia con Mitsuya — ¿Crees que nos diga quién lo hizo mejor?
Rodó los ojos y metió las manos a sus bolsillos.
— Puedes quedártelo, supongo que así como se aburrió de Baji, sucedió conmigo… Si quieres una lista de cuidados del comandante, es simple… Come, duerme, se aburre.
Draken no ha medido sus palabras, pero ha descubierto para sí mismo que Emma solo era el reemplazo de lo que creyó jamás tendría.
A Manjiro.

Heaven. 空
Imperturbable, Mitsuya permaneció quieto frente a Draken. No le sonrió, pero tampoco parecía especialmente molesto por las palabras que acababa de recibir.
A Mikey, por el contrario, le dolió.
«Puedes quedártelo» había dicho. Como si él fuera un objeto o una mascota que podían pasarse de mano a mano. Una punzada en la boca del estómago le hizo llenar el abdomen de angustia.
Entonces, sólo pudo pensar en irse.
«Es simple… Come, duerme, se aburre.» ¿Eso es lo que significa para Draken?
─Tsch… ─Mikey se levantó del sofá tirando a un lado la compresa fría que Mitsuya le había colocado en el cuello.
Se preparó para irse.
Ahora mismo, el Comandante sólo podía pensar en montar la Babu y conducir a exceso de velocidad.
Que se vayan todos al diablo.
Sin embargo el Capitán le prestó poca atención a Mikey. Todavía tenía que enfrentar a Draken:
─¿Hacer mejor qué cosa? ─Ahí sí le sonrió.

Ryūguji Ken
Dirigió la mirada hacía Mikey después de recibir la sonrisa brillante y burlona de su gemelo dragón, cosa que no pudo soportar correctamente.
Mas no dirá en voz alta aquello, ha tenido una duda sobre si el rubio pequeño le mintió.
— No juegues conmigo, Mitsuya… Míralo, atender sus caprichos — le cerró el paso a ambos — ¿A dónde se supone que va el comandante?
Se ha tronado los nudillos para buscar paciencia en donde no hay, peor aún sin estar seguro de decirle al capitán sobre la razón por la que ha ido a buscarlo.
Si Mikey no hubiese estado, esa charla habría sido pacífica y reconfortante.
— ¿Por qué no le cuentas? — reclamó a quien planeaba huir de ahí.

Heaven. 空
Mikey paró en seco cuando vio que le tapaban el paso. Alzó el mentón para mirar a Draken.
─Eso ya lo hice. ─Respondió desafiante, con esos ojos flojitos clavados en los ajenos. ─ Quítate. ─Ordenó y, cuando menos lo esperó, las pestañas se le humedecieron.
Un par de largas lágrimas escurrieron por sus mejillas, perdiéndosele en el mentón y entre su cabello.
Mitsuya no pudo verlo.
Pero Draken sí.
Y luego Mikey lo esquivó por un lado y salió corriendo.
La puerta se cerró con azote y, entonces, Mitsuya se interpuso frente a Draken.
─Él quería saber si con otras personas podía sentirse tal y como se siente cuando está contigo. «Así» de cerca. ─Le explicó apenas.─ Luego que yo lo besara, él descubrió que no. ─Se dirigió a la mesa para poner en orden su botiquín. ─ Lo que no sabemos es… ¿Qué sentiste tú? ─

Ryūguji Ken
¿Cuántas veces haría llorar al comandante solo porque no es capaz de decirle lo que siente? Es un reverendo idiota, con el ego inflado y perdiendo la calma sin motivo aparente, por ahora Mikey se ha escapado y Mitsuya es quien ha hablado.
— ¿Por qué hablas en «plural»? — se ha sentido un poco lastimado de que Mikey tuviera que haber recurrido a otro para «descubrir» lo que sentía cuando justo se trataba de los sentimientos por Draken — ¿No es obvio para ti lo que siento? Seguro lo intuías… En cambio te resultó más práctico besarlo y jugar con él.
Le dio la espalda, se frotó el puente de la nariz y sopesó lo que tenía que hacer, no puede golpear a su capitán porque las pequeñas gritaron que casi están listas.
— ¿Crees que después de todo esto, acepte hablar conmigo?
Lo buscará, tan pronto sepa a dónde jodidos se fue.

Heaven. 空
—Para mí sí: es obvio. —Respondió guardando las manos en sus bolsillos. Podía percibir que Draken estaba calmándose. A diferencia de Mikey, él seguro sí iba a escuchar.— Pero para Mikey no lo es. Nunca mostró ese tipo de interés por alguien antes, ya sabes. Ja, ja ¿Estás celoso? —Lo molestó un poco.
Luna y Mana bajaron corriendo por las escaleras.
—Déjalo un rato ¿Por qué no le hablas mañana? Cuando lo veas en la escuela.
[ Día 17 ]
«Cuando lo veas en la escuela» había dicho Mitsuya. Pero Mikey había dejado de asistir allá. El idiota había usado sus conocimientos de matemáticas para calcular cuántas faltas podría tener sin que le afectase el curso. Así que, precisamente, eso hacía: faltar.
Ya llevaba tres días encerrado en su habitación por mero gusto, jugando videojuegos y abrazando su mantita.
Estaba recostado en una posición curva como un bonito camarón. Pensando en la última conversación con Ken Ryūguji.
No entendía bien lo que pasaba. Nunca se enamoró antes y no sabía qué hacer. Draken ni siquiera era una chica… Es un chico. Y a pesar de serlo le dejó las marcas en el cuello.
Aún con los días esas «love bites» no se habían borrado y sólo cambiaron de color. Mikey todavía estaba preguntándose el motivo que llevó a su amigo a besarlo así.
«¿Le gusto?» Pensó aplastando la mejilla contra la almohada. Ahí en la cama tenía uno de los haori que le robó a Draken antes, pero la prenda ya no olía a él.

Ryūguji Ken
Estuvo pensando detenidamente en lo que Mitsuya le dijo, olvidó que el dragón gemelo hubiese besado al comandante. Y claramente está celoso, la mirada gélida que le devolvió lo delataba.
Salió con las niñas y su amigo al parque, dejando pasar el desastre que había hecho de su amigo y comandante.
[ Día 18]
Estaba fastidiado de no tener valor para mandarle un solo mensaje de texto, y el enano tampoco asistió a clases. Lo ha decidido, saliendo fue direco a donde Mikey se escondía cobardemente, también había cancelado una reunión de la pandilla por supuesta enfermedad; así que usó el pretexto de avisar al abuelo con ayuda de un profesor que le enviarían la tarea con la castaña, mentira piadosa para que el imbécil abriera la puerta.

— Mikey trajeron las tareas escolares — gritó Emma, cómplice de Draken — Tu amiguita está aquí.
La nota de las tareas decía claramente:
«Me gustas»
Y los cuadernos que dejó en la puerta eran los suyos, pero ya no fue tan valiente como para mirarle la cara a su mejor amigo. Por una vez en su corta vida huyó, ni siquiera una pelea callejera lo hizo temer…
No está seguro si escuchó el abrir de la puerta en cuánto dio la vuelta, pero fingirá demencia e ignorará si alguien le llama.

Heaven. 空
«¿Le gusto?» Volvió a preguntarse, ahí tumbado en las sabanas mientras buscaba el aroma de Ryūguji en el haori.
Los gritos de Emma irrumpieron su encierro. Y, sí, cuando Mikey abrió la puerta para recibir los cuadernos tuvo la respuesta a su pregunta:
[ Me gustas. ]
Durmió poco esa noche entre la felicidad y los nervios. Se abrazó al haori y a su manta y hasta hizo un poco de tarea porque estaba contento.
El corazón le latía tan fuerte que casi que dolía ¿Qué importa si ahora resulta que es un mª/rlca?
Mikey fantaseó un par de veces con lo que haría, pero… Bueno, el también es un tarado.
[ Día 19 ]
Ese día para variar tampoco fue a la escuela, pero se pasó por el burdel para buscar a Draken. Le explicó a las chicas que iba a devolver unos cuadernos, así que ninguna se molestó en avisar.
Cuando encontró a su amigo extendió los materiales hacia él. No hizo nada de tarea, por cierto, pero había tomado la nota del dragón y dejó otra en su lugar.
[ También me gustas. ]
Pero él no escapó, sino que permaneció ahí frente al vice comandante, esperando el momento en que alzara la mirada para volver a encontrar esos ojos que estaba echando de menos.

Ryūguji Ken
Estaba echado en la cama cuando la puerta de su habitación se abrió sin previo aviso, jodido momento de no haberle puesto el pasador pues estaba solo con un pantalón deportivo mirando al techo…
Contando las grietas que ya conocía de memoria.
— ¡Mikey!
Solo atinó a saltar de la cama y tomar los cuadernos entre manos dándose cuenta de lo que había encima. No fue capaz de emitir una palabra ni de levantar la mirada, obviamente Draken sería un idiota si «eso» no lo supiera, engreído porque abusó de su posición al haber besado y mordido a Mikey hacia unos días. ¿Debía disculparse? ¿Decirle que se sentía como un imbécil no merecedor del comandante?
Sin embargo, ahí estaba el rubio menor dándole una nota como respuesta sin importar las malas jugadas de Ryuguji.
Suspiró profundamente antes de responder.
— ¿Sabes que eres un idiota, Mikey? — no pudo mencionar algo más romántico, no se le daba con facilidad, mucho menos cuando se siente expuesto — Quiero decir… Uhm…
Se sonrojó, y no pronunció nada mas, solo agitó la hoja sonriendo medio torpe para después desviar la mirada.

Heaven. 空
Un montón de pensamientos diferentes llegaron a su mente como un tifón. El caos en su interior le daba vueltas y el ruido interior halló la calma con las palabras de Draken.
Mikey había pensado muchas cosas pero en ese momento sólo una idea sobresalió:
«Kenchin luce lindo cuando se sonroja.»
El Comandante sin saber exactamente qué decir, buscó algo en el bolsillo de su chaqueta holgada. Sacó un dorayaki en una bolsita transparente y se lo entregó a su amigo como si fuera una bandera blanca.
Claro, no es que a Draken le gusten los dorayakis pero como a Mikey le encantan, él cree que a el otro también. Es como un niño compartiendo algo que le gusta.
—Hay meses de 19 días. —Para que ya se acabe ese «un mes» sin verse.— Debe de haberlos…

Ryūguji Ken
¿Un dorayaki?
Que el comandante lo entregue así nada más significa bastante, son sus tesoros y lo que le mantiene el estómago calmado. Lo tomó solo para colocarlo encima de los cuadernos.
¿Los cuadernos? Los puso en ambas manos de Mikey para mantenerlas ocupadas.
— Ahora existen… — y uso las propias para tomarle de las mejillas, inclinarse lo suficiente y callarle las ideas de los días en un mes con un beso suave, acariciando sus labios con delicadeza y sin la arrogancia que caracteriza al dragón gemelo — Lamento ser un imbécil… Mitsuya ha confirmado que lo soy.
Le dio un segundo beso más pequeño, se sentía culpable por las marcas hechas y su poco tacto ante la fragilidad del otro.

Heaven. 空
Fue extraño recibir los cuadernos de vuelta, pero estaba tan confundido que no iba a quejarse.
Miró las libretas, luego el dorayaki y después al Doraken. Curioso que las dos cosas que más le gustan comiencen con las mismas letras. Eso parecía más que una coincidencia.
Mikey no correspondió al primer beso, no porque no quisiera, sino que el otro lo atrapó en pleno desconcierto. Pudo sentir el calorcito aflorar nuevamente en su pecho tal y como esa vez que se besaron en la cama.
El segundo beso, lo devolvió con cariño y torpeza.
El líder de ToMan todavía no sabía besar. Pero lo intentó.
Lo intentó dejando que sus instintos le transmitieran a su amigo todo lo que sentía por él.
Después echó las libretas a un lado y tanto esas como el panecito terminaron en el suelo. Él por su parte se subió a Ken Ryūguji de un salto, pescándose de esa cintura con las piernas y de su cuello con los brazos.
Lo besó de nuevo… Y luego lo besó más.
—Ya sabemos que eres idiota, Kenchin, eso no es sorpresa~

Ryūguji Ken
A Ryūguji realmente no le interesaba si Mikey era malo besando, le importaba que solo fuese a él a quien le regalara esos labios; todavía tiene que reclamarle por haber besado a su capitán…
Pero le causó risa ver que las notas y el postre quedaron en el suelo olvidados y que el rubio lo atacó al segundo siguiente; no tuvo más remedio que atraparlo y mantener el equilibrio, no quería terminar junto al dorayaki.
Le dio más besos suaves, correspondió a los recibidos y frunció el ceño ante sus palabras.
— Tch… — rodó los ojos para después posar la mirada en él nuevamente — Soy tu idiota ¿Cierto?
Intentado ser más romántico y atento, frotó su nariz en una de las mejillas hasta terminar hurgando el cuello y quedarse ahí, quieto, con una respiración tranquila y logrando escuchar el latido acelerado de Mikey.
— ¿Estas nervioso? — susurró contra su piel.

Heaven. 空
Se recargó descaradamente en él, con una sonrisa tranquila y triunfal.
—Sí, tú eres mío. —Siempre ha sido así. Aunque se separen de vez en cuando o conozcan a otras personas, aunque se peleen lanzando las cosas de Takemichi. Draken es suyo, todos lo saben y nadie, nunca, podría cambiar eso.
Sobre la sensible piel de su cuello, Mikey sintió el aliento cálido de su dragón. Se le enchinaron los vellitos de la nuca por la sensación.
Fue delicioso.
Tembló.
«¿Estás nervioso?» Oyó bajito, cómplice.
Y realmente se pensó en la pregunta.
¿Qué era eso de los nervios? Si es por el cosquilleo en la boca del estómago, los vellos erizados y la respiración agitada, entonces puede que sí.
—Estoy nervioso. —Se le pegó más.
Draken estaba siendo cercano y mimoso y eso estaba convirtiendo al Comandante en el más dócil de los gatitos.
—No sé qué hacer.— Si le gusta alguien y esa persona corresponde y lo besa… ¿Qué se hace?— Hazme lo de la otra vez.

Ryūguji Ken
Le causó un poco de gracia, no es que Draken supiera qué hacer solo porque tiene más experiencia de tanto escuchar a las chicas del burdel ¿Acaso el habían conocido alguna novia además de salir ocasionalmente con Emma? Si, una que otra de por ahí, pero prefería concentrar su tiempo en el comandante, la pandilla y su motocicleta.
— ¿Qué es eso de «la otra vez»? — dio un beso sobre el cuello y se separó — Yo tampoco sé qué hacer, Mikey… Aunque creo que no cambiarían las cosas a lo que normalmente hacemos, excepto que ahora puedo besarte… Si tú quieres, claro.
Se quedó en silencio un instante, no podía hacer eso donde fuera, que Mitsuya lo supiera no significaba que la pandilla llena de testosterona y salvajes fuesen a aceptarlos de buenas a primeras. Lo hablará en otro momento, justo ahora prefiere asimilar sus sentimientos y el ser correspondido.
Tener paz y a su mejor amigo después del mes de 19 días más tormentoso en su adolescencia.
— Te quiero, Mikey — y no, no le hará lo de la otra vez solo porque sí.

Heaven. 空
No lo había dicho pero le gustó esa posición. Usualmente se subía a la espalda de Draken, ahora estaba montado en él de frente. Así podía ver su rostro y recibir sus besos ¡Era genial!
—Ya sé que me quieres.— Se bajó de él y sus sandalias volvieron a tocar el piso. —¿Mh? ¿Debo decir que también te quiero? ¿Kenchin es así de cursi? —Dijo entre risas, disfrutando el momento dulce con su amigo.
—¡Entonces vamos a besarnos! —Claro, quiere lo nuevo. Ahora darle besitos a Ken Ryūguji es la novedad.— ¡Y lo de la otra vez! —Fue a tirarse a la cama.— ¿O tengo que llamar a Mitsuya para que me lo hagas? —Sacó la lengua.
Uh, terreno peligroso. Mikey no iba a dejarle olvidarlo, o al menos no tan pronto.

Ryūguji Ken
Chasqueó la lengua con fuerza una primera vez porque le ha llamado cursi y eso no le va al dragón gemelo de la Toman; suficiente esfuerzo hizo por externar ese par de palabras, que se burle y las disfrute, no habrá repetición.
Estar sonrojado es incómodo ante su comandante.
El segundo ruido que emitió fue un gruñido, también sintió una punzada en la sien… El rubio realmente es cínico.
─ ¿Ah? Tú estás buscando que te eche de aquí ¿Verdad? ─ se cruzó de brazos y siguió de pie en medio de la habitación mirando con molestia al otro, echado en su cama y totalmente despreocupado.
Ya no eran celos, era recordar la vergüenza que pasó frente a su gemelo dragón por culpa de Mikey.

Heaven. 空
Hizo un puchero, reacomodándose en le colchón para quedar boca abajo. Flexionó las piernas, así que sus «patitas» quedaban hacia arriba.
¿Por qué no lo besa si se gustan? Si Kenchin no va a hacer esas cosas con él, entonces no le estaba sirviendo de nada ser maricón.
Arrugó el entrecejo ofendido y se puso de costado para darle la espalda.
Sí, estaba ahí haciendo berrinche como si fuera su casa.
—Entonces te prohíbo que me beses.

Ryūguji Ken
Dejó escapar un suspiro; ambos están siendo poco racionales demasiado pronto.
¿Sufriría mucho siendo el novio del comandante?
Después de ver el espectáculo de una posición a otra y otra, no tuvo más remedio que acercarse y subir a la cama junto a él, sino podía besarlo entonces se pasaría la tarde abrazándolo aunque tuviese que hablar con su espalda .
Amoldado al cuerpo de Mikey, le pasó el brazo por la cintura y escondió el rostro entre las hebras rubias.
─ Está bien, no besos.

Heaven. 空
Había escuchado que Draken se aproximaba, pero no creyó que se acostara con él.
La sensación fue suave y cálida y él sonrió y cerró los ojos.
Suspiró tranquilo, lleno…
Esa era la palabra, ¿no es cierto? Draken lo llena, lo calma y lo hace sentir contento y, entonces, sus pensamientos caóticos se callan.
La oscuridad es iluminada por la luz, apenas dejando algunas sombras.
—Yo no te quiero.— Masculló. — Yo te amo.

Ryūguji Ken
Mikey logró acelerar el corazón de Draken con sus palabras.
Consideró el tiempo que han pasado juntos y la historia que arrastran, entonces amarse era natural, pero decirle «te quiero» sonaba menos aterrador en su cabeza…
Hasta que escuchó a Manjiro pronunciarlo sin problema alguno.
─ Lo sé… También te amo ─ usó la mano del brazo que rodeaba la cintura para entrelazar los dedos con los contrarios y llevar esa unión sobre el pecho de Mikey mientras intentaba llegar con su nariz a la nuca ─ Quedémonos así por hoy ¿Sí?
Recibió una respuesta positiva, a lo que simplemente se agazapó un poco más al pequeño cuerpo del rubio, deseaba que el tiempo transcurriera lento

Heaven. 空
Mikey puede dormir en cualquier lugar y a cualquier hora del día. Claro que puede quedarse así… No hay algo que deseara más en ese instante.
Ya más tarde podrá robarse el dorayaki que se cayó al suelo.


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