Lone Wolves

Importante:

El siguiente escrito es resultado del rol desarrollado junto a mi linda amiga Nao; los créditos de la historia son para ambas y no habrá adaptación a un solo texto, por lo cual identificarán la perspectiva de cada personaje con los siguientes nombres:

Heaven. 空 como Hanma.

Ryūguji Ken como Draken.

Heaven. 空⠀
La vida de fugitivo resultó ser más dura en las películas donde reconocen al criminal en todas partes y hay oscuridad, persecuciones y miradas… Ojos… Muchos ojos.
Hanma descubrió que era diferente en la realidad.
A nadie le importa. Nadie habla. Nadie mira.
Él andaba apenas con una mascarilla, a veces con hoodie… A veces sin ella. Daba igual. Recibía indiferencia, ¿no? Reflejo de cómo percibía él la Tierra.
Desde la muerte de Kisaki, se dedicó a vivir por vivir. Ir a donde lo lleven el viento… o el dolor… o las drogas…
Está vacío por dentro.
Esa noche encontró, entre faldas cortas y luces neón, un hogar temporal. Aquel prostíbulo contaba con una sala grande donde las chicas salían a bailar al más puro estilo del poledance.
Era posible que ese sillón de vinil y horrible color pudiera acunarlo por unas horas, mientras Hanma adormecía la realidad y la vida con bebida.
¿Por qué no lo pueden matar? ¿Por qué no puede morir..?
Se echó hasta atrás, bien recargado en el respaldo con una cerveza en una mano y un cigarrito en la otra.
Una jovencita preciosa bailaba allá arriba provocadoramente…
Y Hanma no sentía nada.
Nada.
Hasta que lo vio a lo lejos:
A «él».
Serio, rubio y casi tan alto como él, luciendo un inolvidable tatuaje de dragón.
Los ojos dorados de Hanma se despertaron para mirarlo bien.
«¿Draken?»

Ryūguji Ken
Durante la semana es el taller de motocicletas su fuente de dinero, de poco dinero en realidad, pero no se queja.
Los fines de semana se pasea por el burdel como parte de su trabajo temporal; se ocupa de mantener el orden entre los asistentes, cuidar de las chicas que bailan, las que entregan bebidas, entre otras cosas que suceden dentro de ese sitio.
Para ser exactos, ese sitio en el cual vivía.
De pie cerca de la barra de bebidas estaba esperando un simple vaso de agua para saciar la sed nocturna, pero no fue hasta unos minutos después que simplemente giró la cabeza hacia aquella dirección sin estar seguro lo que buscaba. Las luces pueden esconder a cualquiera.
Con las manos dentro sus bolsillos, se echó a andar por todo el lugar hasta topar cara a cara al portador de «Crimen» y «Castigo»; no era lo que esperaba, siendo sincero desde que Mikey desapareció de su vista ya no esperaba nada en su pacífica vida.
Ha enarcado una ceja aún sin emitir palabra alguna… ¿Qué puede decirle?
— Te ves fatal.
Una sonrisa burlona es lo que dio al tipo echado en el sillón.

Heaven. 空
Draken se aproximó y Hanma pudo sentir cómo sus sentidos se despertaban.
Era cierto.
Aquel hombre fue uno de los pocos que pudo hacerle sentir emoción.
…Aún lo hacía.
Le devolvió la sonrisa.
—Ya era hora que llegara una perrita a bailar para mí. —Y palmeó su muslo un par de veces como invitando al otro a sentarse ahí. Ni siquiera quería lo que acababa de decir, sólo quería molestar al joven frente a él.

Ryūguji Ken
— ¡Ja! Tendrás que quedarte con las ganas, idiota.
Se acercó unos cuántos pasos más para inspeccionar lo que yacía sobre la mesa frente a al susodicho: cervezas y solo cervezas; no tiene idea de cuánto tiempo llevaba ahí sentado.
— No parece que tengas suficiente para pagar por mí.
Tomó una lata fría y la destapó para dar un trago y sonreír otra vez; una sensación distinta recorrió su cuerpo comparado a cuando le detestaba. Le hizo recordar «buenos» tiempos de peleas callejeras.
— ¿Qué te arrastró a este sitio, Hanma?

Heaven. 空
—Las ganas de un buen par de tetas. —Rió mientras tomaba una lata de cerveza para seguir bebiendo. Iba ya un poco borracho y se le notaba. — Siéntate. —Invitó a su rival de antaño. Le daba igual pelear ahora, no tenía ni un motivo para hacerlo aunque… le hubiera gustado tener alguno.
Suspiró.
—¿Dijiste que no puedo pagar por ti, Dragón? ¿Cuánto cobras? Pensé que tú eras gratis. —Le guiñó el ojo.

Ryūguji Ken
Tomó asiento solo para descansar unos minutos, el trabajo esa noche parecía controlado y por qué no perder un rato con el tipo ebrio.
— Por lo visto ningún par te convence, te ayudaré — giró la vista hacia las chicas que caminaban cerca, le recomendará a aquellas que se mueven exquisitamente sobre la cama — Cabello negro hasta la cintura…
Le devolvió una sonrisa engreída, porque Draken no entra en el menú del burdel, si lo intenta será el mismo quien lo saque de ahí, tal vez.
— Mi servicio es especial — chasqueó la lengua — y se cobra algo distinto a lo habitual.

Heaven. 空
Esas mujeres estaban buenas, no iba a negarlo. Pero apenas vio a Draken, había perdido el interés en ellas. Ciertamente aquel hombre era mucho más interesante.
Hanma podía sentir arder la sangre en sus venas.
Cruzó sus brazos sobre la mesa y observó a Draken. Los ojos intensos de Hanma parecían brillar en la semi oscuridad y buscaban los del otro para clavarse en ellos.
—Cuéntame ¿Cómo te pago? ¿Exactamente qué ofreces? —Preguntó curioso, quería saber con qué tontería iba a salir su acompañante.

Ryūguji Ken
El tipo es cínico, ya debía haberlo sabido, pero aún así se había sentado a darle un poco de su atención.
¿Qué fue lo que pasó por su cabeza? Ya lo recuerda, la nostalgia de pertenecer a una pandilla.
— ¿Te han dicho que la curiosidad mató al gato, Hanma? — dio un sorbo largo a la cerveza para evadir su incomodidad y finalmente mirarle ahí, expectante — ¿Estás dispuesto a pagar ese precio?
Draken no ofrecía ningún servicio, pero ya había degustado a todas las chicas del burdel y se hundía de hastío por eso.

Heaven. 空
«La curiosidad mató al gato.» Qué cliché.
Sintió la mirada de Draken, intensa, sobre la suya.
Finalmente algo emocionante en la jodida vida.
…La jodida vida sin Kisaki.
Y suponía que Draken llevaba también una vida gris sin Mikey.
—La curiosidad mató al gato. —Respondió tranquilo.— Mátame.

Ryūguji Ken
— Me la pones… Demasiado fácil — le dio media sonrisa antes de terminar su bebida.
Se puso de pie y despareció del lugar un instante para volver con una botella de whisky y otra de vodka en mano, sino le gustan igual habrá obligarlo a beber.
No lo llevará a ningún privado del burdel, o la curiosidad matará a alguien que claramente no lleva por nombre Hamna.
— ¿Cuál te sirvo primero? ¿De ésta o «ésta»? — le preguntó al tomar asiento otra vez.

Heaven. 空
Como Hanma creyó que Draken aprovecharía para escapársele, se sorprendió doblemente cuando lo vio volver con ese par de botellas en sus manos.
Vaya, vaya.
El otro no había respondido a sus preguntas, sino que las evadía. Y ahora llegaba con dos botellas de alcohol, así nada más.
—Dame de «esa». —Dijo imitando el tono.— ¿Beberás conmigo? ¿O es parte de la tarifa por tus «servicios»? —Rió, se aproximó a él y le habló al oído.— ¿Qué es lo que ofreces? No me lo has dicho.

Ryūguji Ken
La boca de la botella se movió ligeramente provocando que un poco de vodka cayera fuera del vaso.
── Si te acercas así otra vez, estarás en problemas… ── porque le estremeció, probablemente fue la sorpresa, probablemente algo más.
Deslizó sobre la mesa el trago de arándano para Hanma.
── Beberé contigo, cortesía de la casa ── sirvió su trago y después mirar a través del vaso a su acompañante ── ¿Acaso piensas que voy a chupártela o algo así?
De una se echó la bebida en mano, no necesitaba recordar a Mikey.

Heaven. 空
—Ja. —
«Estarás en problemas» dijo Draken, como si Hanma no tuviera ya un montón de esos y, para peor, le encantan.
«Estarás en problemas.» ¿Castigo o premio? Con amenazas así, hasta ganas de pasarle la lengua por la oreja.
—Beber está bien. —Tomó el vaso que se le ofrecía y le dio un buen sorbo.— Y me la puedes chupar si quieres, pero suéltate el pelo para poder fingir que eres chica.— Dijo descarado.
Entonces se le ocurrió que si Draken fuera mujer, seguro estaría con «ella» sin dudarlo.
Vio cómo el otro se zampaba la bebida.
Él no se podía quedar atrás.
Se bebió lo de su vaso casi de golpe… No sería sorpresa si terminaba asquerosamente borracho.
Rellenó los vasos de ambos.
—¿Tu vida sin Mikey es tan aburrida como la mía sin Kisaki? Jaja, bas/t4r/dos de m1/ erda. —Soltó sin pensar.
Hanma no había hablado de eso con nadie, pero sabía que Draken lo entendía. Ambos fueron los seguidores de esos enanos que desordenaron y le dieron sentido a sus días.

Ryūguji Ken
── No eres tan afortunado como crees, mam/ártela será lo último que haga mientras viva.
Se ha reído burlonamente mientras Hanma le copiaba al beberse el alcohol de una, además no corre con tanta suerte como para que el gemelo dragón le haga tal favor, esta seguro que ni ebrio sucedería lo de chupársela ¿No?
Sin embargo, las siguientes palabras le dieron un sabor amargo a su risa como para beber la mitad del líquido que recién le habían servido. Si continua, no estará en condición de regresar a cuidar el burdel…
── Mi vida es lo suficientemente mier/da como para estar sentado aquí, contigo ── le ha enseñado el dedo medio por un instante ── y puedo decir lo mismo de la tuya.
El tipo tenía la boca llena de verdad, habían puesto sus vidas a merced de otros sin cuestionar, compartían el vacío.
── Esos dos solo nos rompieron las bolas; malditos egoístas.

Heaven. 空
Arqueó una ceja.
—¿Debería ofenderme? —Rió divertidamente. Ese dragonzuelo debería estar agradecido de compartir la mesa con ¡el dios de la muerte!
Se inclinó hacia el e hizo el amago de morderle el dedo ese. Apenas y chocaron sus propios dientes, porque no alcanzó a atraparle la mano.
—¿Qué puedo decir? Fue bueno mientras duró. Tsch, par de en/a/nos. El problema es que ahora estamos jodidos ¿Sabes que me busca la policía? —Se reía. No es como si se sintiera realmente perseguido por los representantes de la ley, pero tampoco andaba por ahí en la calle gritando para que lo encontraran.
Miró a Draken por el rabillo del ojo.
La chica que Kisaki y él conspiraron para asesinar… Además de ser la hermana de Mikey, también fue la chica de Draken, ¿no es cierto?
Pero el hombre ahí estaba, bebiendo a su lado.
Hanma no podía sentir ni una pizca de remordimiento por Emma. Pero acababa de descubrir una cosa: No le estaba gustando ver a Draken jodido.
—Tu cabello… —Bebió un poco más, ya sintiendo que se le adormecían la lengua u el resto de los sentidos.— Tu cabello brillaba como el sol. —Arrastraba las «s» al hablar cual borracho deprimido.— A ti no te van las sombras ni la oscuridad. —Extendió la mano y le reventó la liga con la que Draken sostenía su peinado.
La trenza quedó suelta y Hanma jugó con las hebras para desenredarlas. El pelo de Ken Ryūguji quedó suelto, salvaje… Tan libre como él.

Ryūguji Ken
Ha gruñido bajo ante la mordida que apenas libró, Hanma se está empeñando en fastidiarlo despacio o tal vez es su tan natural forma de ser.
Va a golpearlo una vez solo para que reine la paz mientras se emborracha.
── Estas hasta el culo de problemas ¿Cómo no iban a buscarte?… ── bebió más alcohol y sirvió nuevamente ── Y te advierto que si causas alguno aquí, te entregaré a la primera patrulla que me tope.
Su dolor por Emma había recaído en Mikey, en hacerlo responsable por no cuidar de ella cuando su promesa fue ser protector de cada uno de sus seres queridos; confió ciegamente en que ese rubio de metro y sesenta y dos. Así que Hanma, a estas alturas de la historia le da igual, sin importar cuán participe haya sido en los actos que hundieron a su amigo.
Así que una simple distracción junto al dios de la muerte, no le iba mal, por una put/a vez dejar de preocuparse de algo que ya no es. Bueno, ahogarse en whisky o vodka era lo que hacía.
── ¿Brillaba?… Brilla, querrás decir ── siendo arrogante, pero sorprendido como idiota cuando el otro se encargó de dejar sueltas las hebras doradas muy despacio hasta desenredar, fue que reaccionó ── ¡Oe! ¿Qué carajo haces?
Si tenía sombras en su existencia era a causa del enano, pero qué le interesaba eso a Hanma. Con la mano libre le sujetó fuertemente la muñeca de aquella extremidad que se atrevió a jugarle el cabello, estaba colmando su paciencia e hirviendo su sangre por esa última procovación.
── ¿Iba en serio lo del cabello suelto? ¿Es que el dios de la muerte no discrimina?… ── y le soltó para tomar sin miramentos más licor ── Haz lo que quieras.

Heaven. 空
Hanma tuvo que detenerse cuando Draken le apretó la muñeca. El bastardo seguía siendo condenadamente fuerte. El Dios de la muerte hubiera buscado pleito, de no ser porque estaba hasta el tope de borracho, así que sólo hizo una sonrisita dulce y retiró la mano.
Encendió un cigarrito y comenzó a fumárselo.
—Ja, ja, que era broma lo de la mamada, idiota. No soy m/ªrl/ca. —
A diferencia de Draken, Hanma parecía estar divirtiéndose tranquilo. «Hasta se parece a Kisaki.» Pensó. «Igual de amargado.»
—Como sea, te ves bien con el cabello suelto. Ya sabes: Radiante como el mismo sol. —Insistió.
Se puso de pie y subió el gorro de su hoodie para cubrirse la cara. Es un fugitivo, que no se le olvide.
Sacó su cartera y tomó un par de billetes.
—Dijiste que tú invitas, pero esta es la propina.— La cuál era casi equivalente a la cuenta.
Era obvio que Hanma quería irse… Y, bueno, lo intentó.
… De verdad lo intentó.
¿Quién diría que se caería de ebrio apenas dar el primer paso?

Ryūguji Ken
Y Draken se molestaba demasiado rápido por culpa de Hanma, parecía de esos que no se cansan y hostigar a otros es su pasión. Pinta del enano de Mikey que lo fastidiaba; ambos son soportables y entretenidos.
Sino a la primera hubiera golpeado a los dos, un par de imbéciles; claro a Hamna si lo golpeó pero en una situación diferente.
── Tus halagos baratos me hacen dudar… ── le quitó el cigarrillo para fumar también y que ni crea que lo devuelve ── y una generosa propina ¿Se divirtió joven?
Pero el otro lo ignoró poniéndose de pie y al instante desplomándose sobre su regazo que apenas y pudo sostenerlo, un buen golpe se habría metido contra la mesa, y ni qué decir del cigarrillo, afortunado el idiota por no tenerlo entre manos.
── ¡Carajo! Si lo que querías es que te dejara mamarla, solo debías pedirlo, Hanma.
Se echó a reír muy fuerte, y darse cuenta de que por fin había aflojado su propio cuerpo gracias al alcohol. ¿Qué se supone que haga con el dios de la Muerte? Su último vaso de vodka e intentar levantarlo para darle asilo en su habitación, no quiere que el tipo incomode a alguna bailarina si toma prestado un cuarto ajeno.
── ¡Oe! ¿Aún puedes ponerte de pie? ── o echarselo a la espalda sería la solución, si es que no se cae también porque no ha probado sus movimientos luego del exceso de vodka.
Así que se lo echó a la espalda, el tipo es delgado pero pesa como el infierno, está seguro que de caerse, ni las manos podrá meter.
── Te cobraré la habitación ── balbuceó mientras caminaba lento.

Heaven. 空
Luego de la aparatosa caída, Hanma escuchó algo sobre chupársela a Draken y se empezó a reír también.
Ahora estaba sobre él, mirándole hacia arriba. Sorprendido en primer lugar que Draken aguantara todo su peso; en segundo, que lucía bien cuando se reía. Lucía… algo lindo, con ese cabello dorado y la mirada un poco de borracho.
Ya ni se acordaba del cigarrito.
—Te pagaré con una mamada, idiota. — Reía como tonto mientras se dejaba cargar por el otro. Él trataba de mantener su peso, claro, pero a fin de cuentas era Draken quien lo llevaba.
Apenas vio cerca la cama, Hanma se tiró sobre ella. Terminó boca arriba, con las extremidades estiradas y flojitas.
El techo daba vueltas.
—¿Me entregarás a la policía? —Balbuceaba arrastrando las letras con la lengua dormida.

Ryūguji Ken
Al menos estaba consiente y preocupándose por la policía ¿Creyó que lo echaría a la patrulla cuando lo ha traído a su habitación? Es un idiota divertido, y considerando el estado ebrio de ambos, todo es más fácil de digerir.
── Aún no, cuando me aburra tal vez. ── le respondió con la cabeza dándole vueltas e intentando cerrar la puerta correctamente ── ¿No eres de los que vomita, cierto idiota? Para echarte al baño…
¿Por qué se adueñó de la cama?
Draken no tiene otro sitio donde caer muerto y el suelo no es opción. Así que se ha sacado las botas y y quitado el haori después de haber abierto la ventana, sino su pequeña habitación apestará por la mañana y se niega a limpiar profundamente otra vez esa porquería.
── Veamos si todavía estas dispuesto a pagarme… ── se acercó a la cama para inclinarse y poder apreciar de cerca ese rostro perdido que miraba al techo, su cabello se deslizó cubriendo a quien lo halagó antes ── Hazte a un lado… ¡Es mi cama!.
Y lo intentó empujar, pero la bebida en su sangre por fin había hecho efecto completamente, no lo logró y medio cuerpo cayó encima de Hanma así que fue más sencillo terminar de subirse sin importarle estar aplastando al otro borracho.

Heaven. 空
A diferencia de Draken, Hanma cayó muerto con las botas puestas. Estaba devastado, apenas y sintió el cuerpo de Draken arriba.
—…Eres como un osito de peluche. —Dijo burlón dándole una palmadita en la espalda. Luego se quedó dormido.
Despertó al día siguiente con los primeros rayos de sol, apenas recordando, poco a poco, lo que pasó antes de abrazar a Morfeo.
Puso los ojos en blanco.
«Ahora le debo una mamada al Doraken.» Pensó con fastidio y una punzada de dolor le atravesó la cabeza. «Ugh…» Volvió a cerrar los ojos.
Entonces se dio cuenta, así de pronto, de una cosa: Estaba semidesnudo.
Se despertó de golpe.
Lo último que recordaba con claridad fue que tanto él como Draken se tumbaron en la cama completamente vestidos.
«Oh, no…»
«¿¡PASÓ ALGO?!»
¿¡Se acostó con un hombre?! «JODER, NO ¡NO!».

Ryūguji Ken
La cabeza a punto de reventar y el cuerpo molido le ha hecho abrir los ojos, la luz reflejada en la pared fue lo primero que vio y al instante sus párpados se cerraron.
« Jodida noche »
Abusó del alcohol y por la sensación de la cama hundida a su lado, debió acostarse con alguna chica del burdel. Sin embargo, desde hacia tiempo eso no pasaba, verlas andar todo el día en prendas reducidas se había vuelto monótono.
No…
Él había arrastrado a su habitación a Shuji porque de echarlo la policía lo hubiera atrapado enseguida.
── ¿Hanma?… ── tanteó con voz cargada de duda, sin girarse y esperando escuchar una melodiosa respuesta femenina que…
Borrara de su cabeza la forma en que le había quitado la ropa a su visita y las propias también.
« ¿Qué demonios hice? »

Heaven. 空
Hanma comenzó a levantar la sábana para verse a sí mismo, temiendo encontrar lo peor: Marcas de mordidas y besos sobre su piel. Sin embargo, antes de poder fijar la mirada, la voz de Draken lo hizo quedar estático.
Curioso de dónde provenía aquella voz masculina, ¿no? Justo tras él.
Poquito a poquito, Hanma volteó la cabeza mientras rodaba sus ojos para mirar, expectante, a su compañero de cama.
… también estaba desvestido. Y, esos cabellos dorados y revueltos eran el marco perfecto para una escena después del sexo.
Se sentó en la cama, angustiado como el carajo.
—Maldita sea, Draken, dime que no pasó nada. —Exigió.
Pobre Hanma, no se acordaba que se habían quitado la ropa sólo porque hacía calor.

Ryūguji Ken
Se giró para dejar completamente la espalda sobre el colchón y se cubrió el rostro con ambas manos después de escuchar la acusación de su compañero de cama.
── ¿Por qué debería responder yo? ── se hizo el tonto, sus lagunas mentales solo le permiten recordar la desastrosa forma en que le sacó los pantalones a Hanma mientras balbuceaba quejas ininteligibles, prueba de ello le duele el brazo ── ¿Acaso te duele el clo? Se echó a reír a pesar del dolor de cabeza que tuvo por el exceso, el otro estaba sentado y al retirar su manos para mirarle se dio cuenta de la cara angustiada y ceño fruncido; Draken realmente estaba divirtiéndose y dejando pasar por alto la incógnita de sus cuerpos semidesnudos, al menos no le dolía nada al propio. ── No tengo ni pta idea de qué pasó, Shuji…

[Perdimos una respuesta aquí, mil disculpas :c]

Ryūguji Ken
Draken se sentó en la cama en cuanto el otro la abandonó, al parecer todo estaba en orden bajo las sábanas y fuera de éstas.
── Terminaste en la mejor habitación de todas, idiota ── chasqueó la lengua, debería sentirse afortunado de estar mirando al dragón gemelo semidesnudo y husmeando en su habitación ── Pero no con tanta suerte como para tenerme.
Se ha jactado de que realmente es atractivo y observó detalladamente a Hanma… Batallar con los pantalones, si, eso. Varias veces los hombres que visitan el burdel han pedido por él, pero claro está que Ryuguji no brinda ese tipo de servicios, esos que insinuaron tontamente mientras bebían alcohol junto a un escenario con mujeres bailando casi desnudas.
Llevó a su cuerpo fuera de la cama para estirarse y luego de encontrar una liga de cabello atarlo en una coleta era cómodo.
── ¿Te pondrás la misma ropa? ── enarcó una ceja ── Toma lo que necesites, y tomaré la cuenta saldada sino vuelves más por el burdel.
Se acercó a la mesa de su habitación para servirse un vaso de agua, su boca está seca.

Heaven. 空
«No podrás tenerme» había dicho Draken. Pero ¿para qué carajo querría tenerlo? Aunque, debía admitir, sería interesante someter a alguien tan fuerte como el dragón… Si no con golpes, entonces con sexo.
Comenzó a buscar algo de ropa entre las cosas de su anfitrión. Algo genérico, algo que… No fuera un haori a blanco y negro. Eso era de Draken, sólo de Draken.
Se vistió con jeans y una hoodie.
—Hasta crees que aceptaré tu ayuda. Voy a pagarte por todo esto. —Hizo un gesto.— No hoy, sino luego. —Se acercó a él y le peinó esa coleta en una trenza.
Adorable.
Incluso Hanma se sorprendió. Draken con el cabello así y la trenza baja lucía tan… apacible.
—Bebamos después si te parece bien.— Dijo antes de irse.

Ryūguji Ken
Solo se puso un par de pantalones, porque planea ducharse cuando el otro marche de su habitación, mientras se entretuvo en servir más agua mientras escuchó una promesa poco creíble de un fugitivo.
── Si tu corazoncito lo dicta así… ── mencionó con sorna.
Y ahí estaba de nuevo, arreglando su cabello, solo atinó a quedarse quieto y dejar escapar un suspiro pesado. Emma era quien en ocasiones le peinó, pero no había ninguna similitud entre el imbéc1l que ahora lo hacía tan quitado de la pena aunque delicado con las hebras.
── ¿Después? Si, esta bien… Sabes dónde encontrarme ── porque Draken a Hanma, no.
Así que le tocará esperar a que aquel vuelva para matar el aburrimiento.

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