Shall we kiss?

Main story
«Too close to you»

Leer parte III

Importante:

El siguiente escrito es resultado del rol desarrollado junto a mi linda amiga Nao; los créditos de la historia son para ambas y no habrá adaptación a un solo texto, por lo cual identificarán la perspectiva de cada personaje con los siguientes nombres:

Heaven. 空 como Mikey.

Ryūguji Ken como Draken.


Heaven. 空
Durmió plácidamente entre esas sábanas, encontrando calma en sus sueños. Se hizo rosca con su mantita y, así, no se dio cuenta cuando Ken Ryūguji se le unió en el descanso.
Mikey se despertó primero y, si bien se encontró sorprendido de hallar un invasor en su cama, no se movió ni un centímetro.
Lo miró con los ojos soñolientos y flojitos.
Bostezó.
Draken solía parecer tranquilo y no era la excepción cuando dormía.
El Comandante estiró una mano y, con la punta del índice, tocó el arete que su amigo llevaba en la oreja. El diminuto aro se movió, brillante.
Mikey sonrió.
Podía verlo exhalar con los labios entreabiertos. «Luce inofensivo cuando duerme.» Pensó mientras le tocaba los labios con la puntita de la yema. «Esta boca… la besó Emma.»

Ryūguji Ken
El sueño le venció mientras estaba recostado a lado de Mikey esperando a que reviviera de su siesta reparadora, pero haber caminado con Emma y sus pensamientos consumidos por la estupidez de quien ronca frente a él, le agotaron. Así que no fue mala idea dormir un rato y sosegar lo que su cabeza estaba escenificando ante el desastre que precedería cuando se vieran las caras otra vez, demasiado pronto para digerir.
Era necesario hablar con su mejor amigo, ese que se declaró suficiente para el gemelo dragón.
. . .
Cosquillas; un aliento tibio .
Le quitaron el sueño y lo hicieron removerse solo un poco, manteniendo los ojos cerrados; quería reposar unos minutos más, sin embargo la sensación de hormigueo sobre sus labios estaba ahí.
— ¿Qué haces, tonto? — susurró para no asustarlo al ser atrapado en actos no acostumbrados entre ambos, pero que ahora causaban incertidumbre — Manjiro…
Un silencio.
Abrió sus párpados enseguida, llevó la mano hacia el rubio tomándole de la barbilla y deslizando el pulgar sobre el labio inferior; sus pupilas estaban asimilando la expresión que le regalaba, una que hace poco había tenido fortuna de presenciar; vulnerable y dócil.
Expuestos.

Heaven. 空
Movió la mano en cuanto se dio cuenta que su amigo se despertaba, pero ya era muy tarde. Como un criminal, Manjiro Sano fue atrapado en el acto.
La mención de su nombre de pila lo dejó callado, estático, como un conejillo que no se mueve para no ser detectado por el carnívoro. Pero Draken ya no le dijo nada, sólo llevó aquellos dedos hacia la piel de su faz, rozándola cuidadosamente hasta llegar a su boca.
Mikey le miró la mano, luego el brazo… Los ojos… Y sus labios, sin estar seguro de por qué lo hacía.
Quería sentirlo.
—¿Nos podemos besar?

Ryūguji Ken
Se quedó en silencio unos segundos sopesando las consecuencias de algo que tenía la mayor probabilidad de suceder, porque también afloró la curiosidad por los labios de Mikey.
Y Mikey no era Emma; la rubia efusiva y sofocante, linda a veces. ¿Acaso el comandante había besado a alguna chica antes? A veces se le declaran, pero como hace siempre, les ignora.
Jugó el labio inferior un poco más y simplemente se acercó a él para rozar su boca con la contraria, era lo más cerca que habían estado y el sabor de su aliento tibio pudo sentirse sobre su lengua.
— Si… — susurró otra vez para luego acariciar su mejilla, su amigo está a tiempo de arrepentirse y fingir que nada sucedió.

Heaven. 空
Durante el tiempo que Draken permaneció callado, Mikey le sostuvo la mirada. Esos ojos flojitos lo veían con calma y sueño. Le gustaban las facciones del rostro ajeno.
«Kenchin tiene los ojos rasgados.» Pensaba.
Aún adormilado, el rubio se dejó acariciar por él, primero con los dedos y luego con sus labios…
Su vice-comandante estaba demasiado cerca.
Mikey entreabrió los labios y capturó esa boca con la suya, en un beso suave, corto y torpe. Acarició los labios ajenos despacito… Había cerrado los ojos, dedicándole su primer beso a su mejor amigo.
Un calorcito le llenó el pecho.
Antes, ese jovencito nunca besó a nadie más… Desinteresado en las chicas, Mikey ignoraba confesiones e invitaciones de sus pretendientes, porque él era feliz al lado de Ken Ryūguji. Y ahora estaba ahí dándole besos.
Se sintió tan inexperto que dejó que su amigo le mostrara cómo hacerlo.

Ryūguji Ken
Los labios de Manjiro le resultaron tibios, su textura era similar al durazno, suaves y apetecibles que podría morderlos solo para sentir la blandura entre sus dientes, mas no lo hizo porque en su propia boca se dibujó una sonrisa al descubrir la nula habilidad del comandante; seguro iba a quejarse sensualmente como cuando le apretó la erección.
Eso también lo averiguó, nadie le había tocado antes.
Su mejor amigo al parecer ha sacrificado el primer beso o tal vez el segundo en lo que va de su corta vida. ¿Tanto quiere aprender que se lo pidió sin vergüenza alguna?
Le mostró cómo podía deslizar los labios de forma pausada e identificar la intención del compañero al subir poco a poco la intensidad; Draken fue apresando a Mikey en un ósculo demasiado íntimo.
— Me llenaste de saliva al inicio — fue lo que logró decir al separarse unos centímetros del rostro contrario, aún sin soltar su barbilla y palpando el labio inferior, húmedo — A las chicas no siempre les gusta eso, Mikey
Chicas; Ryuguji acaba de recordar a Emma olvidando lo que cuestionaría al rubio.

Heaven. 空
Como nunca, Manjiro Sano se sintió nervioso. Fue delicioso, derritiéndose sobre la cama junto a su amigo de la infancia, dándose besos.
La boca de Draken estaba húmeda y caliente y, esos labios… le acariciaban despertándole la pasión por primera vez.
Mikey se daba cuenta cómo los roces se volvían mas profundos… Más íntimos. Y esa calidez se instalaba en su vientre y su corazón.
Tembló de repente mientras daba besitos castos y mordisqueó suavemente el labio inferior de su compañero.
Apenas jadeó cuando se separaron…
Y luego…
Draken lo dijo.
«A las chicas no siempre les gusta eso.»
Una sensación revuelta le subió al rubio desde el estómago hasta la garganta. Con ansias nauseabundas, a Mikey le hirvió la sangre en las venas y la piel de sus labios.
—Estás pensando en chicas mientras me besas.— No fue una pregunta, sino que lo afirmó con atrevimiento. —Tú… —Se levantó de la cama.— Tú, tú, tú… — Maldita sea, le dolía la boca del estómago… Le ardía. Sentía fuego, sentía un vacío, un agujero.
Se pasó el dorso de la mano para limpiarse la boca.
Mikey estaba ahora al costado de la cama con el cabello desaliñado, las mejillas rojas y un gesto desencajado en su faz.
Sea lo que sea… Le dolió.
—Lárgate de mi habitación.

Ryūguji Ken
Lo ha jodido, eso está más claro que el agua.
Sino fue noqueado es porque Manjiro está sintiendo un enojo diferente que lo detiene de partirle la cara ¿No? Uno que lo ha puesto al otro lado de la cama.
Así que Draken también se sentó ¿Duele verlo limpiarse los labios? Eso fue infantil, propio del rubio. Pero sí, incomoda.
— No pienso en chicas… — se rascó la mejilla para mirarle de reojo — Solo en Emma…
La relación que entabló con la hermana pronto los llevaría al lado romántico, ahora se volvió complicado poner en claro lo que sintió al besarlo y aceptar la forma poco sensata de huir «chicas».
— Yo te gusto ¿Crees que tienes un problema por eso?… — y habló en un susurro casi ininteligible — Estoy con ella porque […] a ti.
Pero se lo ha negado a sí mismo desde siempre, no quiso indagar más; Mikey solo le ocupaba de niñera; o eso era lo que creía.

Heaven. 空
Siempre quiso a Emma. Desde el día en que ella llegó a casa, Mikey había acogido a su hermanita. La protegía haciéndola reír y velaba sus sueños.
Ahora, sólo podía tenerle tirria a su hermana pequeña. Era Emma quien ocupaba los pensamientos de Draken aún cuando éste le besaba. Y eso, eso, hacía mella en su corazón.
—No me gustas.— Mintió mirándole a los ojos. —Y no quiero ni necesito tu amor. —Se puso de pie y buscó sus sandalias, estaba preparándose para salir.— Si viniste a decirme que te gusta Emma, eso ya lo sabía. —
Pues claro ¿O qué esperaba? ¿Que Ken Ryūguji se confesara homosexual? ¿Que hiciera con él lo que hacía con las chicas?
«¿Cómo pude ser tan imbécil?» …se dejó llevar. Y ahora nada volvería a ser igual.

Ryūguji Ken
Todo el camino a la casa de los Sano estuvo desmenuzando la declaración de Mikey, no importó si la rubia era amable y le charlaba, Draken no prestó ni la más mínima atención.
— ¿Ah? Eso no fue lo que dijiste antes de comerte el helado — motivo por el que había irrumpido en la habitación hacía poco, pero Manjiro estaba en su tercer sueño — Tampoco dije que Emma me gusta… Deja de tergiversar las cosas, enano.
Nunca ha dicho esas palabras ¿Su contrario no nota la manera en que se porta con la chica? Un intento fallido de pretendiente.
Comenzó a arreglar su cabello y tejer la trenza para marcharse; hizo un esfuerzo descomunal -que no repetirá- para escupir las palabras «Estoy con ella porque se parece a ti» y que fuesen ignoradas. Claro, después de arruinarlo cuando pronunció «chicas»; y ese era el camino fácil, no aceptar que él le atraía.
Es la primera vez que Ryūguji no tiene las palabras correctas para decirle a su amigo
— Tch… Olvida lo que — unos nudillos tocaron la puerta con vehemencia y al mismo tiempo la voz del abuelo impidió a Draken continuar.
« Ustedes dos, ahí dentro… Su amigo Mitsuya los busca »

Heaven. 空
Si Ryūguji dijo o no dijo ¿Hacía alguna diferencia? Los hechos demuestran más que las palabras. Mikey nunca besó a nadie en la vida y, Draken, lo besó pensando en Emma Sano.
Debía ser algo irrelevante, ¿verdad?
Pero no lo era.
Había dolido. Y Mikey no estaba exactamente seguro por qué.
Ken Ryūguji es su amigo nada más. Eso estaba bien… a menos que le viera con alguien más. Entonces el fuego hacía mella en su corazón.
La voz del abuelo sonó tras puerta.
—Mitsuya.— Mikey se puso alerta …y Draken seguía siendo su vice-comandante.—Ya vamos, abuelo. —Habló por ambos mientras se arreglaba la ropa y el cabello…
En vano.
Volteó a mirar a Draken.
—¿Me peinas?

Ryūguji Ken
Mitsuya había llegado en el peor momento, y es que haber tomado una siesta fue mala idea, olvidaron sus responsabilidades informales con la ToMan después de haber despertado.
— ¿Es en serio? — no pudo ocultar la molestia por su desinterés en lo que estaban charlando, era importante y el otro solo se preocupó por sus nudos en el cabello — Hazlo tú…
Dejó caer las manos y saldría de la habitación enseguida, pero abrir la puerta fue toparse a Mitsuya frente a frente ¿Qué no los esperaba en el dojo?
— Oh estás aquí… Ya estamos listos… Muévete Mikey.
Y el comandante estaba de pie al otro lado, despeinado.
« ¿Seguros, Draken? » asomó más la cabeza para presenciar una escena extraña « No hay prisa, puedo esperarlos…»

Heaven. 空
Mikey tomó el cepillo e intentó arreglarse el cabello, pero esos rubios mechones estaban atorándose en las cerdas.
Apretó los labios. Estaba bien si Kenchin se molestaba, porque Mikey mismo también estaba teniendo una «mala pasada».
Mitsuya lo miró batallar con su cabellera y entró a la habitación para tomar el cepillo y comenzar a peinar a su líder.
—Tu pelo huele a fresas.— Se rió el Capitán. Mitsuya no podía evitar recordar a sus hermanas cuando Manjiro Sano se comportaba así.
Adorable.
Le hizo el peinado y lo dejó ir.
—Listo. Ya nos podemos ir.—
Mikey sonrió un poquito.
—Baji pidió que reconsideraras sus asistencia a las reuniones. —Le explicó Mitsuya, mientras caminaba hacia afuera.— Prácticamente eso es la reunión de hoy.— Y se adelantó para treparse en su Impulse y comenzar a conducir, dejando a Mikey y Draken solos por un instante otra vez.

Ryūguji Ken
Draken se recargó a lado del marco de la puerta cruzado de brazos, mirando como su gemelo dragón se colaba despreocupado hasta donde Mikey, porque el muy consentido no logró sacar el cepillo de su cabello al segundo de que lo pasó.
Iba a reírse de la escena, pero lo que Mitsuya dijo le hizo chasquear la lengua y poner los ojos en blanco; claro que aquello huele bien, es Ryuguji el encargado de esa melena, de su shampoo, de alguna crema para peinar y…
De cepillar las hebras hasta desenredar después de alguna siesta.
Se salió de la habitación, no le apetecía mirar al comandante sonreír; pero pronto lo alcanzaron fuera y ni siquiera le dijo algo a Mitsuya, se había esfumado.
— Mmh… Veo que ya no me necesitas — así que adelantó el paso, se montará en Zephyr y que su comandante use a Babu, todavía esta fresca la sensación de los labios húmedos de Manjiro en los propios — ¿Nos vemos allá?
Y es novedad, el vice comandante abandonando a su líder, estaba «celoso».

Heaven. 空
¿Ya no lo necesita?
Sí, eso dijo.
—Nos vemos allá.— Respondió viéndolo partir.
Permaneció ahí unos instantes, dándole tiempo a Draken para que se adelantara, después de todo usaban el mismo camino para ir al templo.
Cuando comenzó a conducir, el viento acarició su rostro y le despeinó los cabellos.
No era la primera vez que Draken se portaba así con él. Las quejas eran algo recurrente: el hombre fingiendo que le molestaba llevar dulces en los bolsillos o banderas miniatura, mandando a Mikey a dormir o a despertar.
Sin embargo, el Comandante podía sentir cómo ahora era diferente.
«¿Lo estoy perdiendo?» Pensó, refiriéndose a algo más que no encontrarlo a la vista sobre Zephyr.
Arribó al templo y, como usual, los miembros de ToMan le mostraron profunda seriedad y respeto. El rubio líder se posicionó en la base de las escaleras para estar cerca de ellos; después de todo era una reunión pequeña sólo con los capitanes, vice-capitanes y unos cuantos miembros.
Baji Keisuke, para variar, estaba ahí.
—Hoy reconsideraremos la asistencia de Baji a las reuniones.— Explicó Mikey y, así, dio inicio a la sesión…
No obstante, el jovencito lucía distraído y ausente. Permitió incluso un par de discusiones entre los otros.
…Que se golpeen si quieren.

Ryūguji Ken
No sucedería nada si por una ocasión llega separado del líder; así que esta vez no puso límite a su velocidad y recibió algunas bocinas tocadas precipitadamente por no respetar luces amarillas casi rojas, pero el camino lo conocía como la palma de su mano. No le sucedería nada.
Para cuando su comandante hizo la gran entrada, él le esperaba escalones abajo, como de costumbre para respetar la posición y curiosamente, la altura, que si bien no intimidaba a Mikey, necesitaba darle aquella presencia poderosa.
Draken gruñó bajo y se dio a la tarea de interrumpir las riñas entre la reducida audiencia dado que el rubio de atrás no prestaba atención; y se giró para mirarlo esperando que participara con el voto decisivo, para mala suerte los número se habían quedado empatados.
— ¡Oe Mikey!… ¡Mikey! — negó con la cabeza, sabe que algo está consumiendo al enano y ya se hace a la idea — Tu dictamen… De lo que has escuchado, además de que esto quedó jodido a números iguales.
Sin una respuesta clara y con los miembros a la espera entre poco murmuro, subió unos cuántos escalones para susurrarle al oído mientras le tomaba del hombro.
— Solo ponlo a prueba y ya; termina esto ¿Quieres?
Después lo llevaría a casa no sin antes comprar algo de cenar; aún con el desastre que tenían entre manos, sigue preocupándose por él, y por lo que pudo hacerle a su corazón.

Heaven. 空
Mikey miraba los adoquines del piso, ensimismado, cuando Draken lo jaló de vuelta a la realidad.
—¿Mh?— Alzó las cejas.
Había pandilleros ahí mismo queriendo pegarse puñetazos y su líder apenas sabía el motivo de las disputas.
—Mi dictamen de lo que escuché.—
Chistoso. Oyó todo pero no prestó atención a casi nada.
Menos mal que Draken se acercó para salvarle el culo, como usual. Lo malo fue que… se acercó demasiado.
El aliento caliente del dragón le enchinó la piel.
Jadeó.
—Kenchin, no…— Hasta se le erizaron los vellitos de la nuca.
Ladeó la cabeza.
—La reunión terminó, el dictamen queda pendien…— pero no terminó. Baji Keisuke se había adelantado, lo tomó de la ropa y lo zarandeó:
—¡¡YA BASTA, MIKEY!! —

Ryūguji Ken
No se percató del otro llegando ahí arriba de un instante a otro, lo único que logró fue darle un puñetazo a Baji como instinto de protección hacia Mikey, porque no dudaba cuando se trataba de él.
No está seguro de que fuese la mejor acción luego de mirar la cara del resto de capitanes, no quería girarse para mirar la del rubio, pero tomaría responsabilidad ante la falta de disponibilidad de éste último.
— Un mes, Keisuke, no quiero verte aquí durante un mes — mientras Baji se puso de pie limpiando la sangre de su labio y alegando como de costumbre — No puedes ir quemando más coches solo por aburrimiento, idiota.
Se dio la vuelta para encontrar al comandante.
— ¡Oe! ¿Mikey? — sino responde, dará por terminada la reunión antes de que aquello levante sospechas.

Heaven. 空
Cuando se dio cuenta, Baji Keisuke ya se había comido de lleno un golpe de Draken. Eso debió haber dolido, carajo. No obstante el necio Capitán no pudo quedarse callado, ni teniendo sangre escurriéndole por la boca.
Aún así, Baji no logró llamar la atención de su líder.
Mikey estaba mirando a Draken.
El más alto había sido protector con él y ahora imponía su autoridad frente al Capitán rebelde. A Mikey le gustó. Pues, aunque el hombre era un pandillero siempre destacaban su moralidad y determinación.
«Me gusta Ken Ryūguji.» Pensó.
«Me gusta de verdad.»
—Ya oyeron al vice Comandante. —Sentenció dándose la vuelta, listo para irse.
Baji Keisuke lo interceptó.
—¡Mikey! ¿Ahora obedeces a Draken? ¿Él decide por ti? —
El rubio lo encaró, tranquilo.
—Somos una pandilla, decidimos todos.— Y colocó una mano sobre el hombro de su amigo, a manera de despedida.
Luego se subió en su CB250t.
—Ojalá pudiera decirte eso, Kenchin. —Habló sin mirarlo, sabiendo que lo escuchaba: —Un mes. —

Ryūguji Ken
Caminó detrás de Mikey después de despeinar ligeramente a Baji a modo de disculpa por el golpe aunque la respuesta recibida fuese un gruñido, típico del más rebelde de la ToMan.
También escuchó perfectamente aquellas palabras provenientes de su comandante, pero parecía ser solo Mikey y no el líder quien las expresó. Eso dolió, tal vez más de lo que pudo suponer si dejaban de frecuentarse un par de días luego de haber arruinado un beso que, pensó en repetir mientras manejaba a Zephyr momentos antes.
— ¿Es lo que quieres, Mikey? Porque acabas de decirlo — se detuvo detrás de Babu y el rubio encima del vehículo — ¿Por qué no, solo, vienes aquí, idiota?
Ha mirado alrededor y nadie les siguió estando detrás de la pequeña edificación del templo, probablemente continúan discutiendo sobre qué le sucedió al comandante y en espera de que el rubio de tatuaje lo arregle.
Planea besarle otra vez, pero no se moverá, el otro debe bajar de Babu e ir donde él.

Heaven. 空
Aún montado en su motocicleta, Mikey volteó la cabeza para mirar a Draken por sobre el hombro. Se inclinó a un lado, apoyando el pie en el suelo para bajarse de la moto.
Pero esperó.
La pregunta hizo eco en su interior: en su mente y su corazón.
¿Eso es lo que quiere?
No …pero tiene qué.
Volvió a subir el pie al vehículo y pudo escucharse que Mikey encendía el motor. Miró hacia adelante, prometiéndose no ver atrás.
—Un mes. —
Y arrancó.


Leer parte V

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