Días ordinarios

En ocasiones resulta agotador a su corta edad hacerse cargo de sí mismo, trabajar en el burdel, cumplir deberes escolares y tener suficiente tiempo para la pandilla, entre otras cosas de adolescentes.

Los caprichos excéntricos y pequeños arranques de ira de su comandante eran costumbre, pero también le consumían energía; sabe que es necesario darle su atención para evitar que aquel termine aplastando a cualquiera. Mikey debe aprender más sobre la humanidad.

Decidió hacerlo; brindarle un sitio incondicional a pesar de lo exhausto que pueda ser, porque odiaría hacerle pasar por el sentimiento de abandono por enésima vez al rubio más bajo.

Dormir por algunos minutos durante las clases, ha sido la solución. El nuevo problema, Manjiro lanzando bolitas de papel mientras le reprende « ¡Ken-Chin debes anotar eso! Sino no tendrás nada para explicarme después »

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